
El regreso de los créditos UVA: Caputo anunció un plan y el antecedente de Macri vuelve a la escena
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Luis Caputo anunció un nuevo programa para ampliar el financiamiento hipotecario y facilitar el acceso a la vivienda, con un esquema que vuelve a poner a las Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) en el centro de la escena. La propuesta tiene un antecedente directo en el programa presentado en 2017 durante el gobierno de Mauricio Macri, aunque incorpora nuevas condiciones de financiamiento y utiliza recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES.
El nuevo programa anunciado por Luis Caputo contempla un fondo de $2 billones, que será colocado mediante licitaciones de $200.000 millones cada una. La primera se realizará la próxima semana y permitirá evaluar la respuesta de las entidades financieras.
El objetivo es que los bancos puedan acceder a fondeo de largo plazo para ampliar la oferta de créditos destinados a la compra, construcción, ampliación y refacción de viviendas.
Los fondos serán canalizados a través de depósitos a plazo en pesos ajustados por UVA, más un diferencial de tasa. Para los bancos habrá dos alternativas: depósitos a un año, con una tasa de UVA + 2,50%, y a cinco años, con UVA + 4,50% como diferencial mínimo.
A cambio, los créditos hipotecarios otorgados bajo este programa tendrán una tasa máxima de UVA + 7,50%, un plazo mínimo de 15 años y podrán alcanzar hasta 150.000 UVA.
El esquema tiene un antecedente que se remonta a abril de 2017, cuando el entonces presidente Mauricio Macri presentó junto a los bancos públicos nuevas líneas hipotecarias de hasta 30 años, también ajustadas por UVA.
En aquel momento, los créditos eran ofrecidos por el Banco Nación, Banco Ciudad y Banco Provincia, con tasas que iban desde el 3,5% hasta el 7,5%, dependiendo de la entidad y de si el solicitante cobraba sus haberes en el banco.
El Banco Nación, por ejemplo, financiaba hasta $3,1 millones y aplicaba una tasa del 3,5% para sus clientes y del 4,5% para quienes no cobraban allí. El Banco Provincia ofrecía hasta $2,7 millones, mientras que el Banco Ciudad prestaba hasta $2 millones sin establecer un tope para el valor de la vivienda.
La principal similitud entre ambos programas es la utilización de la UVA, una unidad que evoluciona de acuerdo con la inflación. En 2017, el Gobierno de Macri defendía este mecanismo porque permitía ofrecer cuotas iniciales más bajas, similares a un alquiler, y extender los plazos de financiación.
El nuevo esquema de Caputo también apuesta a esa herramienta, aunque parte de un diagnóstico diferente: actualmente el stock de créditos hipotecarios representa apenas el 2% del PBI argentino, muy por debajo del 27% de Chile y del 75% que llegó a representar en Estados Unidos.
Sin embargo, el regreso de las UVA también reabre un debate que quedó marcado por la experiencia de los últimos años. Un informe publicado recientemente señala que un crédito de $3,9 millones tomado en 2018 equivaldría actualmente a unos $335,5 millones en términos nominales, debido al fuerte incremento del valor de la UVA.
Según esos datos, la UVA habría aumentado 8.503,92% desde 2018, mientras que el índice de salarios RIPTE habría avanzado 6.373% en el mismo período. La diferencia evidencia uno de los principales riesgos del sistema: cuando los ingresos evolucionan por debajo de la inflación, el capital de la deuda puede crecer más rápidamente que la capacidad de pago de las familias.
Esta diferencia resulta central para comparar ambos momentos. En 2017, el Gobierno de Macri presentó las UVA como una herramienta para transformar el alquiler en ahorro y facilitar el acceso a la vivienda. En 2026, Caputo vuelve a utilizar el mecanismo, pero después de una experiencia en la que miles de deudores enfrentaron el impacto de la indexación de sus préstamos.
La diferencia también aparece en el origen del financiamiento. Mientras el programa de Macri se apoyaba principalmente en el sistema de bancos públicos, la iniciativa anunciada ahora busca generar fondeo mediante recursos del FGS de ANSES, que serán colocados a largo plazo en las entidades financieras.
El Gobierno apunta así a resolver uno de los principales obstáculos para la expansión del crédito hipotecario: el descalce entre los depósitos de corto plazo que reciben los bancos y los préstamos de largo plazo que necesitan las familias para comprar una vivienda.
El regreso de las UVA también reabre una herida que todavía permanece abierta entre quienes tomaron los créditos durante el gobierno de Mauricio Macri. A casi una década de aquellos primeros préstamos, muchos de esos deudores enfrentan hoy cuotas y saldos que crecieron muy por encima de sus ingresos, una situación que en algunos casos derivó en reclamos judiciales para evitar que la deuda se vuelva impagable. En julio de 2026, por ejemplo, la Justicia Federal ordenó en un caso que la cuota de una familia con un crédito UVA no superara el 30% de sus ingresos, además de establecer una fórmula intermedia entre la evolución de la UVA y los salarios.
El problema de fondo es el mismo que vuelve a aparecer con el nuevo programa de Luis Caputo: la UVA protege el valor del capital frente a la inflación, pero traslada una parte importante del riesgo al tomador del crédito. Si los salarios pierden frente a la inflación, la deuda puede crecer más rápido que la capacidad de pago de la familia.
Por eso, mientras el Gobierno presenta los nuevos créditos como una herramienta para recuperar el financiamiento de largo plazo y facilitar el acceso a la vivienda, la experiencia de los deudores de la primera generación de UVA funciona como una advertencia. El desafío no será solamente otorgar más créditos, sino evitar que quienes hoy accedan a una vivienda queden mañana atrapados por una deuda que crezca por encima de sus ingresos.


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