Nueva fórmula para medir la inflación: qué cambia a partir de enero y cómo impactará en cada rubro

Desde este mes, el Indec comienza a utilizar la canasta de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del 2017-2018. Se reduce el impacto de alimentos y bebidas, pero sube el de las tarifas.

NACIONAL29/01/202619640 Noticias19640 Noticias
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A partir de enero, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) implementa una nueva fórmula para medir la inflación, que permitirá reflejar con mayor precisión el aumento de precios en distintos rubros. En algunos casos puntuales, este cambio podría contribuir a la desaceleración que busca el Gobierno y tendrá impacto en el régimen cambiario, que ajusta mensualmente las bandas en función del dato oficial.

El Indec comenzó a trabajar en la nueva medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) desde la gestión anterior. A pesar de que Marco Lavagna continuó al frente del organismo con la llegada al poder de Javier Milei, la implementación demoró dos años más. En medio del combate contra los precios, la inflación pasó del pico de 25,5% en diciembre de 2023 a estancarse en torno al 2% a fines de 2025.

El cambio sustancial en el IPC radica en que empezará a utilizarse la canasta de consumo que surge de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del 2017-2018 en reemplazo del relevamiento de 2004. “Este cambio no representa una nueva medición, sino la puesta en vigencia de una canasta que refleja en forma más fidedigna los patrones de consumo actuales”, destacó un informe de Qualy.

Los cambios más drásticos se percibirán en Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, donde la ponderación pasa de 9,4% a 14,5%, lo que lleva a que las tarifas de los servicios públicos pesen más. Luego de que el Gobierno postergara en enero la aplicación del nuevo esquema de subsidios, la expectativa está puesta en si comenzarán a partir de febrero. Con la nueva fórmula, cada incremento en el cuadro tarifario de electricidad o gas tendrá un impacto directo en el nivel general superior al que evidenciaba con la canasta anterior.

“Dado que la fijación de tarifas es responsabilidad del gobierno nacional, este –tanto la presente administración como cualquiera de las futuras– podrá usar la actualización de tarifas como ‘herramienta antiinflacionaria’ de manera más directa, demorando o adelantando los ajustes tarifarios para ‘acomodar’ el aumento del IPC a sus objetivos de política”, apuntó el reporte de Qualy.

En Transporte se notará otro cambio sustancial, ya que la ponderación pasará de 11% a 14,3 por ciento. Aquí tendrán mayor peso los combustibles y los boletos de pasajeros. También en Comunicaciones (de 2,8% a 5,1%), donde se duplicará el peso de internet y celulares, y Educación (de 2,3% a 3,1%) con mayor relevancia de las cuotas y servicios educativos.

Otros rubros como Salud (de 8,0% a 9,1%) se mantendrán estables respecto al impacto que tienen en la inflación. Respecto a los que reducen su peso, figura Alimentos y Bebidas (de 26,9% a 22,7%), ya que el agro y la industria alimenticia se reducen. Este segmento fue la principal razón de la aceleración en el último cuatrimestre de 2025.

“Al reducirse el peso de los alimentos, el IPC se vuelve menos vulnerable a la volatilidad de factores climáticos y estacionales (especialmente en frutas, verduras y carnes), así como a la de los commodities internacionales (sobre todo en aceites, panificados y pastas)”, subrayaron los analistas de Qualy.

Cabe destacar que la nueva canasta captura un consumo de alimentos con mayor incidencia de los procesados, donde el componente industrial, logístico y de comercialización (con servicios asociados) tiene más peso que el insumo primario.

Lo mismo sucederá con Prendas de Vestir y Calzado (de 9% a 6,8%) que tendrá una pérdida de relevancia relativa en el gasto total; y Recreación y Cultura (de 7,3% a 8,6%) donde se ajusta el gasto en esparcimiento.

En términos generales, los analistas plantean que si Servicios sube por encima de Bienes, la nueva metodología arrojará una inflación más alta que la que hubiera medido la canasta anterior. Por el contrario, si Bienes sube por encima de Servicios, la método actualizado podría mostrar una dinámica inflacionaria más moderada. A modo ilustrativo, en un escenario donde el precio de la carne aumentara un 10% en ene/26, el IPC viejo subiría 1,07 puntos solo por ese rubro; con el nuevo, subiría 1,03.

Proyecciones privadas

Luego del 2,8% que marcó el IPC en diciembre, que arrastra cuatro meses de suba, en la tercera semana de enero los relevamientos de alta frecuencia de las consultoras privadas mostraron señales de desaceleración.

“Las expectativas de inflación para enero se mantienen dispersas en torno al 2,3%”, destacaron en un informe de Adcap que reconstruye las últimas publicaciones de las consultoras Analytica (2,5%), Eco Go (2,3%), Equilibra (2,3%), FMyA (2,1%), Alphacast (2,2%) y Libertad y Progreso (2,6%).

En caso de confirmarse el 2,3% en enero, implicaría una desaceleración de 0,5 puntos porcentuales intermensual y volver al nivel de octubre. En simultáneo, es porcentaje permitiría terminar con la racha de aceleración que comenzó en agosto de 2025.

El sondeo de Libertad y Progreso planteó que, en lo que va del mes, la inflación mostró una desaceleración hacia las últimas semanas. “En la primera y segunda semana se registraron incrementos del 0,8% en cada período, mientras que en la tercera semana el avance se moderó al 0,6%. Con esta dinámica, el mes se perfila a cerrar en torno al 2,6% mensual en el primer mes del año”, detallaron desde la fundación.

Según el relevamiento de la consultora LCG, en la tercera semana de enero, los alimentos y bebidas no alcohólicas tuvieron una variación de 0,2% en la tercera semana, una ralentización respecto al 0,5% de los siete días previos.

Deleite

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