Conflicto petrolero en Malvinas impacta en la relación Argentina–Israel

El Gobierno Nacional decidió suspender el traslado de su embajada a Jerusalén tras un conflicto diplomático vinculado a la exploración petrolera en aguas cercanas a las Islas Malvinas.

MALVINAS12/01/202619640 Noticias19640 Noticias
Benjamin Netanyahu- Javier Milei

El Gobierno argentino resolvió poner en pausa el traslado de su embajada en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén, una de las promesas diplomáticas más significativas del presidente Javier Milei. La decisión se da en medio de tensiones con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a raíz de un conflicto vinculado a un proyecto de exploración petrolera en aguas próximas a las Islas Malvinas.

Según informó el Canal 12 de la televisión israelí, el punto de fricción surgió tras el anuncio de un proyecto de perforación offshore impulsado por la empresa israelí Navitas Petroleum en asociación con la firma británica Rockhopper. La iniciativa, que prevé una inversión estimada de 2.100 millones de dólares y cuya ejecución se proyecta a partir de 2028, fue calificada por el Gobierno argentino como “ilegítima”.

Desde Buenos Aires sostienen que la exploración de hidrocarburos en la zona vulnera los reclamos de soberanía sobre las Islas Malvinas y contradice los llamados internacionales a evitar acciones unilaterales mientras persista la disputa con el Reino Unido, país que actualmente ejerce el control del archipiélago.

De acuerdo con el reporte periodístico, el canciller israelí Gideon Sa’ar explicó a las autoridades argentinas que el gobierno de Israel no tiene injerencia directa en las operaciones de Navitas, al tratarse de una empresa privada que cotiza en bolsa. Sin embargo, fuentes cercanas al presidente Milei indicaron que el malestar generado fue suficiente para frenar el traslado de la embajada y generar tensión en una relación bilateral que se había fortalecido notablemente desde 2023.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel intentaron minimizar el conflicto y afirmaron que la Argentina sigue siendo “uno de los mejores y más cercanos amigos de Israel”, destacando el contacto fluido y permanente entre ambos gobiernos. Además, señalaron que el tema continuará siendo abordado por los canales diplomáticos correspondientes.

Si bien la decisión no implica una ruptura en el vínculo estratégico entre ambos países, sí expone los límites del alineamiento argentino cuando entran en juego intereses considerados centrales, como la cuestión Malvinas. El episodio vuelve a mostrar cómo la disputa por los recursos naturales en el Atlántico Sur sigue siendo un factor determinante de la política exterior argentina, incluso en un contexto de afinidad ideológica con aliados clave.

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