
Nación invertirá US$142 millones en infraestructura de Defensa en Ushuaia y la Antártida
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El Gobierno nacional dispuso una nueva asignación de recursos para fortalecer la infraestructura de Defensa en el extremo sur del país, con una partida equivalente a unos US$142 millones destinada principalmente a obras en Ushuaia y la Antártida.
La medida se formalizó mediante el DNU 867/2026, que establece una reasignación de $217.959 millones para el área de Defensa. Entre los principales destinos aparecen el avance de la Base Naval Integrada de Ushuaia y la continuidad de los trabajos en la Base Petrel, en territorio antártico.
La decisión del Gobierno se conoció luego del anuncio realizado por el presidente Javier Milei, quien había anticipado la intención de acelerar la construcción de la base naval fueguina.
Para el oficialismo, la iniciativa tiene una importancia que excede el aspecto estrictamente militar y se vincula con la posición estratégica de la Argentina en el Atlántico Sur, la Patagonia austral y su proyección antártica.
El refuerzo presupuestario contempla $217.959 millones, equivalentes a aproximadamente US$142 millones, aunque el total no estará destinado exclusivamente a la Base Naval Integrada de Ushuaia.
Del monto ampliado para Defensa, $206.373 millones corresponden a aplicaciones financieras vinculadas con adelantos a proveedores y contratistas de largo plazo. El resto de los recursos contempla otras necesidades del área.
La Base Naval Integrada de Ushuaia tiene antecedentes de varias décadas, pero el proyecto que actualmente se encuentra en ejecución comenzó a desarrollarse durante el gobierno de Alberto Fernández, en 2022.
En aquella etapa se realizaron trabajos de nivelación del terreno y construcción de una gran platea de hormigón. Sin embargo, posteriormente las obras quedaron paralizadas.
El último dato oficial generalizado citado sobre el proyecto consignaba un avance físico del 9,13% y señalaba que durante 2024 no se había registrado inversión presupuestaria.
Con la nueva asignación, el Gobierno busca reactivar y acelerar los trabajos de una infraestructura considerada estratégica para ampliar las capacidades logísticas y operativas de la Argentina en el extremo austral.
La nueva partida representa una inyección de recursos significativa, aunque no implica el financiamiento total de la obra. Las estimaciones sobre el costo final de la Base Naval Integrada de Ushuaia presentan diferencias según la fuente y ubican el proyecto en un rango aproximado de US$300 millones a US$500 millones.
En ese contexto, los US$142 millones representan una parte importante de la inversión necesaria, pero no serían suficientes por sí solos para completar la totalidad del proyecto.
Además, la reasignación presupuestaria incluye otros requerimientos del área de Defensa, por lo que no todo el monto anunciado tendrá como destino directo la base fueguina.
El refuerzo presupuestario alcanza además a la Base Petrel, en la Antártida, donde continúan desarrollándose trabajos de infraestructura. La planificación oficial vincula ambas obras dentro de una estrategia más amplia para mejorar la capacidad logística y operativa argentina en el extremo sur.
En ese esquema, Ushuaia aparece como un punto de apoyo para las actividades navales y antárticas, mientras que la infraestructura en Petrel busca fortalecer la presencia argentina en el continente blanco.
El senador fueguino de La Libertad Avanza, Agustín Coto, calificó la decisión como una “voluntad manifiesta” para consolidar la soberanía nacional en la Patagonia austral. El legislador también sostuvo que se trata de una de las inversiones más importantes en infraestructura estratégica de las últimas décadas y la vinculó con obras como el Aeropuerto Internacional de Ushuaia, la pavimentación de la Ruta Nacional 3 y el Puerto de Ushuaia.
La definición fue retomada por el asesor presidencial Santiago Caputo, quien expresó su respaldo al concepto de “voluntad manifiesta”.
Con esta nueva asignación de recursos, el Gobierno busca darle un nuevo impulso a la infraestructura de Defensa en Tierra del Fuego y la Antártida. La apuesta oficial apunta a que las obras permitan ampliar la capacidad operativa, logística y de apoyo de la Argentina en una región considerada estratégica por su ubicación, su vinculación con el Atlántico Sur y su proyección hacia la Antártida.
En ese escenario, la Base Naval Integrada de Ushuaia se posiciona como una de las principales obras de infraestructura militar del extremo austral, mientras que la continuidad de los trabajos en Base Petrel apunta a reforzar el entramado logístico argentino en el continente antártico.


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