
Empresas al límite, despidos y emigración de trabajadores: el duro presente de la industria textil
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En declaraciones al programa radial de FM Radio del Pueblo, el secretario General del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA), Rodrigo Cárcamo, trazó un preocupante panorama sobre la actualidad de la industria manufacturera y especialmente del sector textil fueguino, al advertir que la combinación entre la caída del poder adquisitivo, la retracción del consumo y la apertura de importaciones está generando un escenario de fuerte deterioro productivo y laboral.
Según sostuvo el dirigente sindical, la crisis ya se refleja en la pérdida masiva de puestos de trabajo y en una actividad que se encuentra incluso por debajo de los niveles registrados durante la pandemia: “Se observa una recesión que no da tregua y que se expresa, de manera cruda, en el desempleo y el desmantelamiento productivo. La realidad cotidiana demuestra que mes a mes el consumo interno se desploma, lo cual deteriora de forma directa la capacidad de los trabajadores”, afirmó.
Cárcamo sostuvo que el deterioro de los ingresos es uno de los factores centrales que explican el derrumbe de la actividad: “Los ingresos de los trabajadores arrastran una pérdida cercana al cuarenta por ciento en su poder de compra, una dinámica que profundiza el desplome de la actividad textil y que se refleja fielmente en los indicadores del territorio nacional, donde ya se contabiliza la desaparición de catorce mil puestos de trabajo en el circuito formal”, señaló.
Para el dirigente, la combinación entre la contracción del mercado interno y la flexibilización de las importaciones genera una presión cada vez mayor sobre las empresas nacionales, dificultando la continuidad de la producción.
De cara a los próximos meses, el titular de SETIA advirtió que el panorama podría agravarse: “Se proyectan semanas complejas donde los pocos establecimientos que continúan en pie intentan subsistir a los meses de invierno. Los próximos días traerán novedades complejas para el sector porque, ante la falta de demanda genuina, a las firmas se les vuelve imposible sostener la rentabilidad mínima y el negocio se vuelve directamente inviable”, manifestó.
La situación productiva, aseguró, refleja un nivel de actividad extremadamente bajo: “La parálisis de la producción actual queda en evidencia al constatar que las plantas textiles operan hoy un veinticinco por ciento por debajo de los registros obtenidos durante las restricciones sanitarias de la pandemia, una etapa que ya había sido sumamente desfavorable”, indicó.
La contracción de la actividad tuvo un fuerte impacto sobre la cantidad de trabajadores ocupados.
De acuerdo con Cárcamo, actualmente quedan en actividad apenas unos 250 operarios, cifra que representa una caída superior al 60% de la dotación laboral en apenas un año y medio: “Estamos atravesando los niveles de ocupación más bajos de la historia sectorial”, afirmó.
El dirigente consideró que la situación incluso supera la crisis atravesada durante el año 2001, cuando si bien existieron reducciones de jornada y dificultades productivas, no se registró la magnitud actual de cierres y pérdida de puestos laborales.
Respecto de las modificaciones introducidas en la legislación laboral, Cárcamo señaló que en las fábricas fueguinas todavía no se aplican cambios concretos, aunque sí existen antecedentes en establecimientos del continente: “Diversas firmas ya intentan implementar los nuevos esquemas de liquidación de despidos y la modalidad del banco de horas”, aseguró.
Desde el gremio observan con preocupación estas experiencias, especialmente en un contexto de caída de la actividad y creciente incertidumbre laboral.
La falta de oportunidades también comenzó a reflejarse en movimientos migratorios de antiguos operarios textiles: “Numerosos compañeros de extensa trayectoria iniciaron el retorno hacia sus distritos de origen en el norte del país, mientras que un grupo determinado intenta paliar la falta de ingresos trasladándose temporalmente hacia el vecino país de Chile”, indicó.
Según explicó, muchos trabajadores se ven obligados a convertirse en una especie de “migrantes golondrina”, alternando períodos de trabajo fuera de la provincia debido a las dificultades para reinsertarse laboralmente en otros sectores económicos.
Finalmente, el secretario General de SETIA advirtió que las perspectivas para el resto del año continúan siendo negativas: “Las expectativas son sumamente complejas y anticipan meses hostiles para el conjunto de la industria manufacturera. La ausencia de herramientas de asistencia oficial o medidas paliativas que amortigüen el impacto económico condena a los diferentes sectores productivos a transitar un escenario de vulnerabilidad extrema, donde la crisis textil se profundiza, en una situación que se extiende al resto de las actividades fabriles del país”, concluyó.


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