
Rockhopper apuesta a la infraestructura petrolera en Malvinas con un acuerdo de US$ 44 millones
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El desarrollo petrolero en aguas próximas a las Islas Malvinas suma un nuevo avance. La compañía británica Rockhopper Exploration acordó adquirir una participación del 35% en la sociedad propietaria de la plataforma flotante OSX-1, una infraestructura que será utilizada en una etapa del proyecto Sea Lion, impulsado junto con la petrolera israelí Navitas Petroleum.
La operación, valuada en US$ 44 millones, se produce en un contexto de controversia por las actividades hidrocarburíferas en el área y pese a las sanciones impuestas por Argentina. El acuerdo está relacionado con la infraestructura necesaria para las operaciones petroleras y no constituye, por sí mismo, una inversión directa de ese monto en la explotación del yacimiento.
Según lo informado, Rockhopper Exploration acordó adquirir el 35% de la sociedad propietaria de la OSX-1, una plataforma flotante destinada a participar en el desarrollo de Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas.
Este tipo de infraestructura cumple funciones fundamentales en las operaciones petroleras, ya que permite realizar tareas de producción, almacenamiento y descarga de crudo.
La transacción por US$ 44 millones corresponde a la participación societaria vinculada con la plataforma y debe distinguirse de las inversiones previstas para desarrollar y explotar el yacimiento.
El proyecto Sea Lion es desarrollado por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, que mantienen participaciones diferenciadas en la iniciativa. La empresa británica posee el 35% del proyecto petrolero, mientras que la compañía israelí controla el 65% restante. Estos porcentajes corresponden a los derechos económicos sobre el desarrollo del yacimiento y no deben confundirse con la participación acordada en la sociedad propietaria de la plataforma OSX-1.
De esta manera, el acuerdo anunciado por Rockhopper se relaciona con la estructura de infraestructura necesaria para avanzar con las operaciones previstas en el área.
El desarrollo de Sea Lion contempla una inversión inicial estimada en US$ 1.800 millones hasta alcanzar la primera producción de petróleo. De acuerdo con las previsiones difundidas, el objetivo es obtener el primer crudo en marzo de 2028.
A ese desembolso se sumarían otros US$ 2.100 millones para las etapas posteriores de explotación, lo que refleja la magnitud económica del proyecto y los recursos que requeriría su desarrollo a largo plazo.
Estas cifras corresponden al plan de inversión del emprendimiento petrolero y son independientes del acuerdo de US$ 44 millones por la participación en la sociedad propietaria de la plataforma.
El avance de Sea Lion se inscribe en un escenario de disputa por la soberanía de las Islas Malvinas y de cuestionamientos argentinos a las actividades hidrocarburíferas desarrolladas sin autorización del país.
En ese contexto, la operación de Rockhopper vuelve a poner en foco las inversiones de empresas extranjeras en el área y los planes para avanzar hacia la producción comercial de petróleo.
Con el horizonte fijado en 2028 para la obtención del primer crudo, Sea Lion constituye uno de los proyectos centrales del desarrollo hidrocarburífero en las aguas próximas a las islas. Su evolución dependerá de la ejecución de las inversiones previstas, la disponibilidad de infraestructura y las condiciones operativas y regulatorias que rodeen su desarrollo.


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