“La amenaza número uno para la continuidad laboral es el propio gremio”, lanzó José Luis Alonso contra la UOM

El CEO de Mirgor habló con TVP Noticias sobre el conflicto con la UOM y aseguró que la empresa mantendrá su dotación, aunque vinculó la continuidad de 300 trabajadores al resultado de la negociación.
RÍO GRANDE28/08/202619640 Noticias19640 Noticias
Alonso- CEO MIRGOR

En una entrevista exclusiva con TVP Noticias, por la pantalla de la Televisión Pública Fueguina, el CEO de Mirgor, José Luis Alonso, habló públicamente por primera vez desde el inicio del conflicto con la UOM Río Grande y cuestionó con dureza la metodología gremial utilizada durante la disputa.

En plena negociación por la continuidad de 300 trabajadores, Alonso sostuvo que la empresa busca alcanzar “confiabilidad operativa y productividad”, advirtió por el impacto de los paros y afirmó que “no se puede vivir de la conflictividad”.

La entrevista se produjo en la etapa final de la conciliación obligatoria, luego de que Mirgor retrotrajera los despidos y reincorporara al personal alcanzado inicialmente por los telegramas.

Alonso aseguró que la compañía mantendrá su cantidad total de puestos de trabajo, aunque dejó abierta la definición sobre la situación de los 300 trabajadores involucrados directamente en el conflicto: “Mirgor no va a bajar un solo puesto de trabajo después de este conflicto”, afirmó el CEO. Sin embargo, cuando fue consultado sobre si esos mismos trabajadores podrán presentarse normalmente a sus puestos después del 31 de agosto, respondió de manera contundente: “Depende de la UOM”.

En ese sentido, explicó que la resolución estará vinculada al resultado de las negociaciones que mantienen ambas partes: “Depende de lo que ocurra en estos días en la negociación con la Unión Obrera Metalúrgica. Mirgor va a continuar con la máxima intención de dialogar y buscando alternativas para dar continuidad laboral. Mirgor quiere que los trabajadores sigan teniendo su fuente de trabajo”, sostuvo.

Alonso vinculó la decisión de enviar los telegramas de despido con una serie de medidas de fuerza que, según su versión, se produjeron mientras permanecía vigente una conciliación obligatoria: “Hubo una violación clara y repetida de la conciliación obligatoria”, afirmó.

Según explicó, uno de los episodios fue certificado por escribano y posteriormente comunicado a las autoridades laborales: “En medio de la conciliación obligatoria, mientras tenía lugar la reunión con la ministra, estábamos sufriendo un paro de actividades. Fue correctamente certificado por escribano e informado. Como es lógico, esa información llegó horas después”, señaló.

El ejecutivo sostuvo además que no se trató de un hecho aislado y cuestionó el comportamiento de la conducción gremial: “No es la primera vez que la UOM de Río Grande viola una conciliación. La ley dice claramente que ambas partes deben retrotraer las medidas y que, mientras se siga negociando, no puede haber nuevas medidas de fuerza”, manifestó.

Alonso también afirmó que se había previsto una reunión con los trabajadores para explicar las modificaciones que pretendía implementar la empresa, pero que finalmente no pudo concretarse: “Habíamos acordado que yo iba a ir a Tierra del Fuego a hablar con la gente y explicar qué estaba requiriendo la empresa. Ellos mismos impidieron que pudiera hacerlo. Fue una acumulación de hechos y no quedó más remedio que cursar los telegramas de despido”, argumentó.

Uno de los ejes de la negociación está relacionado con una propuesta de 12 puntos presentada por Mirgor para modificar aspectos de la organización interna y mejorar los niveles de productividad.

De acuerdo con Alonso, solamente dos de esos puntos tienen una incidencia directa sobre los trabajadores que actualmente se desempeñan en las plantas.

Uno de ellos apunta a reducir el ausentismo hasta un máximo del 3%. El CEO calificó la situación como “un flagelo” y explicó que la empresa llegó a registrar jornadas con entre 180 y 200 personas ausentes: “Hemos tenido niveles de 180 o 200 trabajadores ausentes en un día de trabajo. Indudablemente está el trabajador que tiene una afectación médica, que se respeta y se considera como tal. Pero después está aquel que en seis meses presentó ocho certificados médicos diferentes”, señaló.

El segundo punto está relacionado con las medidas de fuerza que, según la empresa, no tendrían relación directa con reclamos hacia Mirgor: “Hemos sufrido paradas de una hora, asambleas no coordinadas con la empresa, paros de medio día y paros de jornada completa. En lo que va del año hemos sufrido más de 25 días de paro y cese de actividades”, aseguró.

Para Alonso, esta situación tiene un impacto directo sobre la producción y los compromisos comerciales de la compañía: “No hay empresa en el mundo que pueda ser eficiente y competitiva teniendo tantísimas pérdidas de productividad y de producción”, advirtió.

El CEO también cuestionó las medidas de fuerza vinculadas con reclamos políticos, legislativos o productivos que no dependieran directamente de Mirgor: “Lo que le pedimos a la gente es que no haya paros por razones que no sean estrictamente necesarias ni por cuestiones que no tengan relación con un reclamo hacia la empresa”, explicó.

El resto de la propuesta incluye nuevas funciones, redistribución de actividades y alternativas para incorporar personal en futuros proyectos.

Uno de los puntos que el CEO buscó dejar en claro fue que, según la posición de la empresa, no existe una propuesta para reducir los salarios de los trabajadores: “A la gente se le ha mentido. Se le ha dicho que Mirgor quería bajarle el sueldo y esto no es así. Nunca Mirgor solicitó reducir los salarios de los trabajadores que hoy están en la planta”, remarcó.

La discusión salarial se encuentra vinculada también al premio anual que los trabajadores percibían en años anteriores.

Alonso negó que Mirgor haya rechazado discutir ese beneficio y aseguró que la empresa había intentado iniciar la negociación desde noviembre de 2025: “Mirgor nunca negó la discusión sobre el premio anual. En noviembre del año pasado solicitamos a la comisión interna de cada planta que negociáramos el premio de 2026. En diciembre lo volvimos a pedir y recibimos una negativa. En enero nuevamente lo pedimos y recibimos otra negativa”, afirmó.

Según explicó, el premio puede representar entre uno y dos salarios anuales y se abona en dos tramos, sujeto al cumplimiento de determinados objetivos: “Se paga una parte a mitad de año y otra parte a fin de año con la consecución de algunos objetivos claves, como cumplir con los planes de producción y cumplir con los clientes”, detalló.

En este punto, Alonso vinculó nuevamente las medidas de fuerza con la imposibilidad de avanzar en la discusión: “Mirgor quiere discutir el premio. Pero cada vez que tenemos un conflicto o una conciliación obligatoria tenemos que detener cualquier negociación. ¿Cómo discuto con un gremio en esta situación?”, planteó.

Durante la entrevista, Alonso realizó las declaraciones más duras contra la UOM Río Grande, al cuestionar su capacidad de diálogo y su estrategia de negociación: “La UOM de Río Grande no tiene capacidad de dialogar porque lo único que entiende como herramienta de negociación es la extorsión y el conflicto”, afirmó.

El CEO llegó a señalar al propio gremio como una amenaza para la continuidad de los puestos laborales: “La única manera que entiende el gremio de Río Grande de discutir algo con la empresa es vía el conflicto. En realidad, el que está amenazando gravemente la continuidad laboral de la gente es el propio gremio”, expresó.

Y fue todavía más contundente al sostener: “La amenaza número uno para la continuidad laboral es el propio gremio”, afirmó Alonso.

También comparó la situación de Río Grande con la de Ushuaia y destacó que, según su versión, en esa ciudad no se registraron medidas de fuerza durante el año: “Esto pasa solamente en Río Grande. En Ushuaia también tienen UOM, también son trabajadores metalúrgicos y no han tenido una sola hora de paro en lo que va del año”, sostuvo.

Alonso también afirmó que una amplia mayoría de los trabajadores quiere continuar con sus tareas, pero que algunos acompañarían las medidas de fuerza por temor a represalias: “El 80 o 90% de la gente quiere trabajar. El problema es que la gente que va a la planta y quiere trabajar tiene miedo. No quiere problemas, amenazas ni aprietes y se ve obligada a seguir este tipo de cosas”, aseguró.

Estas afirmaciones corresponden a la posición expresada por el CEO durante la entrevista y no fueron acompañadas en ese momento por pruebas, por lo que quedan sujetas a la respuesta y posición que pueda brindar la conducción gremial.

Otro de los puntos cuestionados por Alonso fue el rol de los delegados sindicales dentro de las plantas: “Los delegados no trabajan hace 40 años. No trabajan, no ponen un tornillo. ¿Usted cree que una empresa puede subsistir teniendo 40 o 50 trabajadores a los cuales les paga el sueldo y no trabajan?”, cuestionó.

Tras la conciliación obligatoria, Mirgor reincorporó a los trabajadores alcanzados por los telegramas: “Mirgor volvió a incorporar a todos los trabajadores, incluyendo a los propios delegados”, confirmó Alonso, aunque aclaró que los representantes sindicales permanecen licenciados mientras continúa la negociación.

Alonso también rechazó las acusaciones de maltrato que surgieron a partir de una reunión que mantuvo con trabajadores dentro de una de las plantas: “No hubo ningún tipo de maltrato. Fue simplemente contarle a la gente qué está pasando, qué situación tiene la empresa y cuáles son los desafíos”, afirmó.

Según su relato, durante ese encuentro se produjo un episodio de agresión física: “Un trabajador salió de entre los demás y me agredió físicamente. Eso provocó que una señora que trabaja en la compañía, al ver la situación, se sintiera mal. No fue porque yo estuviera hostigando a alguien, sino por el acto de violencia de ese trabajador”, relató.

El CEO también se refirió a los audios viralizados en redes sociales, en los que se atribuyen determinadas expresiones a su persona: “Esto es fake. Esto es inteligencia artificial”, afirmó Alonso, quien sostuvo que existen controles para impedir el ingreso de teléfonos celulares a las plantas.

Durante la entrevista, el ejecutivo no presentó un peritaje técnico sobre las grabaciones, por lo que su atribución a inteligencia artificial forma parte de su versión sobre el material difundido.

En el tramo final de la entrevista, Alonso ubicó el conflicto en un escenario más amplio y advirtió sobre los desafíos que atraviesa la industria fueguina, particularmente ante la caída de las ventas y una mayor competencia de productos importados: “La imagen que damos como industria fueguina es realmente muy mala cuando no cumplimos con la producción ni con los clientes”, sostuvo.

Para el CEO, mejorar la productividad es una condición necesaria para sostener la fabricación y el empleo en la provincia: “Mirgor no quiere llenar las estanterías de productos importados, quiere fabricar. La única manera de dar trabajo y dar más trabajo es que nuestro producto pueda competir”, afirmó.

Alonso aseguró finalmente que la empresa continuará buscando un acuerdo con el sindicato y se mostró a retomar el diálogo: “Yo estoy disponible las 24 horas, los siete días de la semana, para charlar, discutir y encontrar todas las maneras de poder hacerlo”, expresó.

Con la conciliación obligatoria próxima a finalizar, la negociación entre Mirgor y la UOM Río Grande ingresa en una etapa decisiva. La empresa sostiene que mantendrá la cantidad total de puestos de trabajo y que no pretende reducir salarios, mientras resta definir cómo continuará la situación de los 300 trabajadores alcanzados por el conflicto y si ambas partes lograrán alcanzar un acuerdo que permita garantizar la continuidad laboral.

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