
Un fuego que nunca se apaga: la Vigilia celebra sus 31 años de memoria
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Hoy se cumplen 31 años de la Vigilia de Río Grande, una tradición nacida del corazón de excombatientes y vecinos, que con el tiempo se transformó en un emblema nacional de memoria, homenaje y unidad. Cada 1º de abril, miles de personas se reúnen para recordar a los caídos y reafirmar el compromiso con la causa Malvinas.
El 1º de abril de 1995 marcó el inicio de una historia que nadie imaginó tan trascendente. Un pequeño grupo de veteranos de guerra y vecinos se reunió en la costa de Río Grande para encender una fogata en homenaje a sus compañeros caídos, ausentes y sobrevivientes. Ese gesto íntimo dio origen a lo que hoy es uno de los actos más significativos de la memoria colectiva argentina.
Aldo Aguirre, excombatiente y uno de los fundadores, recordó que “la Vigilia surgió del corazón del pueblo. En 1995 decidimos hacer algo para que Malvinas no quedara en el olvido”.
En aquellos primeros años, la convocatoria era reducida y marcada por la austeridad "nos juntábamos en la costanera, en inmediaciones del BIM N°5, encendíamos una fogata y compartíamos historias. No éramos muchos, pero cada año se sumaban más personas”, relató.
Ese crecimiento fue sostenido por el acompañamiento de la comunidad “el pueblo de Río Grande nos abrazó desde el primer día”, destacó Aguirre, quien remarcó que la Vigilia se convirtió en un verdadero espacio de memoria colectiva, donde no solo se recuerda a los caídos, sino que también se reafirma el compromiso con la historia.
Con el paso del tiempo, la convocatoria se multiplicó. Escuelas, familias enteras y jóvenes comenzaron a participar activamente, incluso quienes no habían vivido la guerra. “Recuerdo cuando empezó a llegar gente que sentía como propia la causa”, señaló el excombatiente.
Entre los recuerdos más significativos, Aguirre compartió una anécdota que refleja el impacto del homenaje en las nuevas generaciones: “Un niño se me acercó y me dijo: ‘Gracias por lo que hiciste’. En ese instante comprendí que la lucha por la memoria no era en vano”, expresó con emoción.
En esa línea, subrayó el rol fundamental de la juventud “No se trata solo de recordar, sino de enseñar. Queremos que nuestros jóvenes entiendan lo que significó Malvinas”. La Vigilia, en ese sentido, funciona como un puente entre el pasado y el presente.
A pesar de las dificultades iniciales, el compromiso colectivo permitió que este homenaje crezca hasta convertirse en una cita obligada cada 1º de abril, consolidándose como parte de la identidad de Río Grande y del país.
Sobre el futuro, Aguirre fue contundente “Mientras haya alguien que recuerde, la Vigilia seguirá viva”, y agregó que mientras exista ese compromiso social, Malvinas seguirá siendo parte fundamental de la identidad argentina.
Por último, dejó un mensaje de unidad que resume el espíritu del encuentro: “Malvinas no es solo una cuestión de los veteranos, es una causa de todos los argentinos. Cada 1 de abril demostramos que la memoria es más fuerte que el olvido”.


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