Lumilagro apaga sus hornos: la histórica fábrica deja de fabricar termos en Argentina y comienza a importar desde China

Lumilagro, la histórica fábrica de termos de Argentina, cerró su planta en Tortuguitas tras 83 años de producción. La medida dejó a 170 empleados sin trabajo, luego de una drástica caída en ventas y la reconversión del negocio hacia la importación desde China.
NACIONAL12/03/202619640 Noticias19640 Noticias
Lumilagro

Tras 83 años de historia en la fabricación de termos de vidrio en Argentina, la histórica empresa Lumilagro cerró su planta de producción en Tortuguitas, marcando el fin de una era. La caída de ventas del 50%, la competencia desleal de productos importados y el contrabando de termos, llevaron a la firma a reconvertir su modelo de negocio y comenzar a importar los productos desde China. La medida también implicó la desvinculación de 170 empleados.

Lumilagro, creada en 1941 por cuatro familias y hoy dirigida por la cuarta generación de los Nadler y los Suranyi, ha sido un símbolo de la industria argentina en el sector de la fabricación de termos. En su mejor época, la empresa alcanzó los 300 empleados, con una producción nacional que abastecía las necesidades del mercado local. Sin embargo, la crisis de ventas en los últimos años fue imparable. La competencia desleal, especialmente los termos importados de China, afectaron gravemente sus números.

En los últimos dos años, Lumilagro despidió a 170 trabajadores y comenzó a importar termos de acero y vidrio desde China, India y Vietnam. A pesar de que el termo de vidrio fue siempre su producto estrella, la compañía tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos del mercado, que incluyeron el auge de los termos de acero a precios más competitivos.

Martín Nadler, director ejecutivo de Lumilagro, explicó la difícil situación: “La caída en ventas fue drástica, pese a que el mate es un producto de primera necesidad en Argentina. La competencia desleal, especialmente los termos de contrabando, afectó profundamente la producción nacional.” Según Nadler, en 2022, la empresa ya enfrentaba serias dificultades, con solo 220 empleados restantes, muy lejos de los 300 de sus mejores años.

Además, el empresario expresó su preocupación por la salud pública, señalando que muchos de los termos importados contienen materiales tóxicos que pueden ser peligrosos para los consumidores. “Se consumen millones de termos en Argentina, pero muchos de los que llegan son de mala calidad y representan un riesgo para la salud”, alertó.

El futuro de Lumilagro ahora dependerá de su capacidad para adaptarse a la importación masiva y encontrar nuevos mercados, mientras mantiene el nombre de una empresa histórica en el país. Los termos de acero importados serán el nuevo foco de su negocio, pero el cambio de rumbo ha dejado cicatrices profundas en la comunidad laboral y la identidad productiva del país.

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