Historia y leyenda del faro Les Eclaireurs, emblema del Canal Beagle

Ubicado frente a Ushuaia, el faro de Les Eclaireurs es una referencia clave para la navegación austral y un símbolo histórico marcado por naufragios, exploraciones y soberanía.
INTERÉS GENERAL30/01/202619640 Noticias19640 Noticias
faro Les Eclaireurs

En uno de los pasos marítimos más complejos del planeta, el faro de Les Eclaireurs se erige como una guía indispensable para los barcos que navegan el Canal Beagle. Su historia está atravesada por exploraciones científicas, la afirmación de la soberanía argentina y tragedias como el recordado naufragio del Monte Cervantes.

El Canal Beagle siempre representó un desafío para la navegación, incluso para los capitanes más experimentados. Identificado en 1830 por la expedición comandada por Robert Fitz Roy, este paso comenzó a ser navegado regularmente a partir de 1882. Desde entonces, numerosos naufragios marcaron su historia, entre ellos el de la goleta San José en 1883, el del María López en 1890 y el del Sarmiento en 1912.

La fundación de Ushuaia, el 12 de octubre de 1884, respondió a una estrategia de soberanía tras el tratado con Chile de 1881. La creación de la subprefectura por parte del comodoro Auguste Lasserre consolidó la presencia argentina en la región, en una ciudad que ya superaba los 300 habitantes a comienzos del siglo XX.

El creciente tránsito marítimo por el canal, que conecta los océanos Atlántico y Pacífico a lo largo de 240 kilómetros, hizo indispensable la construcción de un faro. Tras un relevamiento de la Armada en 1918, se decidió emplazarlo en un islote ubicado a unos nueve kilómetros de Ushuaia.

Diseñado por el ingeniero naval francés Francois Léonce Verny, el faro de Les Eclaireurs es una torre de piedra y ladrillo de once metros de altura, pintada de rojo con una franja blanca. Su linterna, ubicada a 22,5 metros sobre el nivel del mar, emite una luz intermitente cada cinco segundos, visible a más de trece kilómetros.

El conjunto de islotes fue bautizado por el capitán de fragata Luis Fernando Martial, quien lideró la Expedición Científica del Cabo de Hornos entre 1882 y 1883. De allí surge el nombre Les Eclaireurs —“los exploradores”— con el que se identifica el faro. En la actualidad, funciona de manera remota y se alimenta mediante paneles solares.

Con el paso del tiempo, el faro fue promocionado turísticamente como “el faro del fin del mundo”, generando confusión con el auténtico faro de San Juan de Salvamento, ubicado en la Isla de los Estados, que inspiró a Julio Verne para su célebre novela.

Uno de los episodios más trágicos asociados a esta zona fue el naufragio del Monte Cervantes. El buque turístico zarpó de Buenos Aires el 15 de enero de 1930 con 1.117 pasajeros a bordo. Tras dejar Ushuaia el 22 de enero, tomó una ruta no recomendada y chocó contra una roca sumergida, provocando su hundimiento parcial. Todos los pasajeros fueron evacuados, pero el capitán Teodoro Dreyer desapareció y su cuerpo nunca fue hallado.

Hoy, el faro de Les Eclaireurs no puede ser visitado, pero se convirtió en refugio de fauna marina, especialmente pingüinos. Es una de las últimas luces que observan quienes navegan hacia los mares del sur, una señal firme en uno de los confines más extremos del planeta.
 
 

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