Puerto Caleta La Misión: entre anuncios y abandono, 27 años de la obra que nunca fue

Un 15 de enero de 1998 se iniciaron las obras del Puerto Caleta La Misión. Más de dos décadas después, el proyecto sigue inconcluso y se convirtió en símbolo de promesas incumplidas.

RÍO GRANDE15/01/202619640 Noticias19640 Noticias
Puerto Caleta la Misión

La historia del Puerto Caleta La Misión es una de las más extensas y controvertidas de la obra pública fueguina. Concebido como un proyecto estratégico para el desarrollo productivo de Río Grande, el emprendimiento quedó atrapado entre sobrecostos, cambios de gobierno y decisiones políticas que nunca lograron concretarlo.

El 15 de enero de 1998 se firmó el acta de inicio de las obras del Puerto Caleta La Misión, ubicado a orillas del Mar Argentino, sobre la Ruta Nacional Nº 3, a 12 kilómetros al norte de la ciudad de Río Grande. El proyecto, licitado originalmente en julio de 1995, preveía una inversión de 63 millones de pesos-dólar y un plazo de ejecución de poco más de dos años.

El contrato había sido firmado previamente, el 24 de junio de 1996, durante la gestión del gobernador José Arturo Estabillo, con la Unión Transitoria de Empresas Ormas–Concic, luego Ormas–Andrade Gutiérrez. La adjudicación se justificó por ser la oferta más baja, aunque ese ahorro inicial se diluyó rápidamente con sucesivas ampliaciones de costos.

En 1998, el presupuesto ya había sido elevado a casi 49 millones de pesos, con un anticipo del 10%. Meses después, el monto trepó a 62 millones, hasta que la obra fue paralizada por falta de recursos, dejando una deuda reconocida por gastos improductivos cercana a los 18 millones de pesos.

Con la llegada de Carlos Manfredotti al gobierno provincial, el proyecto fue relanzado bajo el nombre de “Nuevo Puerto”, con estimaciones que llegaron a 300 millones de pesos, aun sin contar con un proyecto definitivo. La Legislatura aprobó la Ley 397, que intentó fijar un tope de costos, aunque nuevas modificaciones llevaron la cifra a 88 millones de pesos en 2001.

Ese mismo año, se firmaron actas convenio que reconocieron deudas, se encargaron estudios técnicos y se abrió la posibilidad de rescindir el contrato si el proyecto resultaba inviable. Finalmente, una consultora internacional determinó que el diseño original no era técnicamente viable, lo que obligó a reformular completamente la obra.

En 2010, la entonces gobernadora Fabiana Ríos firmó una carta de intención para reactivar el puerto con nuevas empresas y financiamiento a través del Fideicomiso Austral. Un año después, se otorgó incluso una concesión por 40 años, pero el costo estimado de finalización —183 millones de dólares— fue objetado por el Tribunal de Cuentas y rechazado por la Legislatura.

A más de dos décadas del inicio de las obras, el Puerto Caleta La Misión continúa paralizado. Durante años, su reactivación fue utilizada como promesa recurrente en campañas electorales, mientras generaciones de riograndenses vieron frustrarse un proyecto clave para el desarrollo industrial, logístico y turístico de la ciudad.

Hoy, Caleta La Misión permanece como símbolo de una oportunidad perdida, una obra inconclusa que atraviesa gobiernos, leyes y anuncios, sin haber cumplido nunca el objetivo para el que fue concebida.

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