Gran Premio de la Hermandad: 51 años de historia, motores y fraternidad
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Cada mes de agosto, motores rugen en Tierra del Fuego para dar inicio a una de las competencias más emblemáticas del sur del continente: el Gran Premio de la Hermandad. Lo que nació en 1974 como una apuesta audaz entre pilotos de Argentina y Chile, se transformó con los años en un símbolo de unión, deporte y fraternidad binacional, que ni siquiera las tensiones políticas, la nieve ni las crisis lograron detener.
El Gran Premio de la Hermandad, también conocido como la Carrera de la Hermandad argentino-chilena, se disputa cada agosto en la Isla Grande de Tierra del Fuego, atravesando caminos de ripio, barro y nieve entre las ciudades de Porvenir (Chile) y Río Grande (Argentina).
Desde su primera edición, en agosto de 1974, la carrera se mantiene ininterrumpida. Incluso durante momentos de tensión extrema como el Conflicto del Beagle en 1978, la competencia se llevó a cabo, transformándose en un verdadero gesto de paz y entendimiento entre ambos pueblos.
La iniciativa nació en abril de 1974, fruto del diálogo entre Uros Domic, gobernador chileno de Tierra del Fuego, Pedro Vukasovic del Club de Volantes de Porvenir, y Víctor Donoso del Automóvil Club Río Grande. Se eligió la fecha en conmemoración de los libertadores José de San Martín (17 de agosto) y Bernardo O’Higgins (20 de agosto), como símbolo de unidad.
Veinte binomios fueron los valientes que se animaron a correr la primera edición. Con autos como Fiat 128, Renault 12 y Ford Ranchero, sin grandes modificaciones ni tecnología, desafiaron caminos complicados y temperaturas extremas. Los primeros ganadores fueron Nicolás "China" Senkovic (Río Grande) y Goyco Maslov (Porvenir).
El rally tiene dos etapas, ida y vuelta, y recorre aproximadamente 413 kilómetros, alternando año tras año la largada entre Río Grande y Porvenir. Participan corredores de toda la región: Punta Arenas, Puerto Natales, Tolhuin, Ushuaia, Río Gallegos, Cerro Sombrero, entre otros. Es una competencia de gran exigencia, tanto técnica como económica, sostenida por la pasión de pilotos y peñas.
A lo largo de los años, la Hermandad acumuló momentos inolvidables: en 1977 participaron por primera vez mujeres, en 1978 se corrió en pleno conflicto limítrofe, en 1995 una tormenta blanca obligó a cambiar el recorrido, y en 1999 la “maldición de la Copa Challenger” marcó un año sin ganadores.
También hubo tragedias, como el accidente de Francisco “Paco” Puget y Elvy Garay en 1984, que costó la vida a ambos corredores, marcando un antes y un después en la seguridad del evento.
Pilotos consagrados a nivel nacional también se animaron a esta carrera extrema. Jorge Recalde, leyenda del rally argentino, participó con un Renault 18, ganando a pesar de largar desde los últimos puestos. También lo hizo Carlos "Pájaro" Garro, campeón nacional de Turismo.
El Gran Premio de la Hermandad no es solo una competencia. Es una tradición, una fiesta popular que une generaciones, pueblos y culturas. Cada año, miles de personas siguen el paso de los autos, celebran la camaradería entre naciones y viven la emoción del deporte motor en uno de los paisajes más extremos del planeta.
Y lo más importante, hoy la Hermandad se sigue corriendo con una 50° edición histórica.

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