
CAFIN alertó sobre el futuro de la industria fueguina y pidió modernizar la producción
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El titular y apoderado de la Cámara Fueguina de la Industria Nacional (CAFIN), Alberto Garófalo, trazó un crítico diagnóstico sobre la situación de la industria de Tierra del Fuego y sostuvo que el futuro del régimen industrial requiere una transformación profunda, aunque sin desarmar la estructura productiva existente. En diálogo con FM La Isla, planteó que las fábricas enfrentan una combinación de caída de la demanda, apertura económica, crecimiento de las importaciones y procesos productivos desactualizados, mientras reclamó una estrategia que permita aprovechar la capacidad instalada y el conocimiento acumulado durante décadas.
“Estamos frente a una situación muy compleja por una serie de motivos, pero básicamente la industria fueguina trata de sobrevivir en un escenario que no le es favorable”, resumió Garófalo, quien aclaró que la crisis no impacta de igual manera en todas las empresas ni en todos los sectores. “Algunas fábricas encuentran la manera de sobrevivir y otras no. Y esto es lo que nos está pasando hoy”, afirmó.
El dirigente empresario diferenció especialmente la situación de los sectores textil y electrónico: “El textil está muy disminuido, la electrónica haciendo malabares para poder continuar en Tierra del Fuego”, describió. A su entender, parte de las expectativas empresariales están vinculadas a una eventual recuperación económica, mientras las compañías deben definir estrategias para sostener sus operaciones o, en algunos casos, evaluar su continuidad en la provincia.
Pese a las dificultades, Garófalo destacó que existe una voluntad empresarial de permanecer en Tierra del Fuego luego de décadas de radicación. El escenario resulta particularmente complejo para las empresas confeccionistas, que deben enfrentar la competencia de prendas y productos importados que ingresan a través de diferentes plataformas comerciales.
Uno de los ejes de su planteo fue el debate sobre el costo fiscal del régimen fueguino. Garófalo comparó las críticas históricas a los beneficios de Tierra del Fuego con los incentivos otorgados mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y sostuvo que el debate debería enfocarse en los objetivos que justifican cada herramienta.
“La verdadera discusión dejó de ser si el Estado debe conceder beneficios fiscales, en todo caso, la discusión es hacia dónde queremos orientar esos subsidios”, sostuvo. Según explicó, el Gobierno nacional parece considerar que determinadas actividades fueguinas ya no justifican la continuidad de los beneficios actuales, mientras que otros sectores reciben incentivos por ser considerados estratégicos para la economía nacional.
En materia electrónica, Garófalo reconoció que se habilitaron algunas modificaciones en los procesos productivos para mejorar la competitividad frente a las importaciones, aunque consideró que se trata de soluciones parciales frente a un problema estructural. Desde CAFIN plantean que las compañías puedan incorporar nuevos productos y actividades para utilizar la infraestructura existente.
El dirigente puso como ejemplo el atraso regulatorio de los procesos productivos: “El que más cerca está en el tiempo de lo que se está fabricando hoy es un producto que se lo aprobaron hace 25 años”, señaló. A su entender, la evolución tecnológica avanza a una velocidad que el sistema productivo fueguino no consigue acompañar. “Así es muy difícil mantener operando la capacidad instalada que hoy tienen las empresas”, advirtió.
La pérdida de actividad también habría modificado el peso de Tierra del Fuego dentro de las estrategias de los grandes grupos empresarios. Garófalo recordó que las compañías radicadas en la provincia funcionaban anteriormente como matrices desde las cuales se generaban utilidades que luego permitían diversificar inversiones. Actualmente, indicó: “Esas inversiones son mayores fuera de la provincia que las que están dentro de la provincia”, fenómeno que vinculó con la caída de la rentabilidad y con la reducción de la participación fueguina en el volumen total de negocios de esas empresas.
El titular de CAFIN considera que Tierra del Fuego necesita una transformación productiva, pero rechaza que ese proceso implique primero desarmar la estructura industrial existente: “Nosotros, desde CAFIN, insistimos en que la transformación debe hacerse con las empresas adentro”, afirmó.
La propuesta consiste en reconvertir la industria instalada, incorporar nuevos productos, ampliar la capacidad en determinados casos y preservar los puestos de trabajo: “Nuestra vieja postura es facilitar para que pueda haber una reconversión de la industria instalada, manteniendo su capacidad, incluso ampliándola en determinados casos y preservando la ocupación”, explicó.
El planteo supone utilizar como plataforma las inversiones realizadas durante 50 años, junto con la infraestructura, el conocimiento productivo, la mano de obra especializada y la red de proveedores desarrollada en la provincia. Para Garófalo, no se trata de sostener sin cambios el esquema actual, sino de construir una nueva etapa industrial a partir de lo que todavía permanece operativo.
En ese marco, cuestionó que la continuidad de las empresas sea descartada exclusivamente por el argumento del costo fiscal: “Hoy no nos pueden venir a decir: ‘Ustedes no pueden continuar con la actividad porque están subsidiados’”, afirmó.
El dirigente también diferenció entre una decisión explícita de finalizar determinadas actividades y permitir que el régimen se deteriore progresivamente: “La diferencia es sustancial. Si el régimen languidece, perdemos lo que aún nos queda, básicamente como generador de trabajo y como inversión hundida después de 50 años”, advirtió.
Para Garófalo, esa inversión acumulada constituye uno de los principales activos que conserva la provincia y que debería ser tenido en cuenta al momento de diseñar una nueva política industrial. Frente al riesgo de una mayor pérdida de actividad, sostuvo que el sector empresario debe impulsar alternativas. “Nuestra obligación es generar propuestas para que exista una alternativa y no lleguemos a ese final”, concluyó.
El diagnóstico de CAFIN sobre la industria fueguina combina una advertencia con una propuesta: reconocer que el modelo necesita cambios, pero evitar que la reconversión implique la desaparición de las empresas existentes. En un contexto marcado por importaciones, caída del consumo, menor rentabilidad y procesos productivos desactualizados, la discusión que plantea el sector industrial es qué producción quiere sostener la Argentina y cómo aprovechar las capacidades construidas durante décadas en Tierra del Fuego.


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