Desorden, ventas ilegales y riesgo ambiental en Laguna Esmeralda

Puestos irregulares, ventas sin habilitación y ausencia de servicios básicos evidencian el descontrol en uno de los principales atractivos turísticos de Ushuaia, mientras se evalúan medidas que podrían profundizar el daño ambiental.

USHUAIA06/02/202619640 Noticias19640 Noticias
Entrada Laguna Esmeralda
Entrada Laguna Esmeralda

La situación en la zona de Laguna Esmeralda dejó de ser un problema aislado para convertirse en una muestra concreta de la falta de planificación turística en Ushuaia. La proliferación de actividades informales, la ausencia de controles y el deterioro del entorno natural generan preocupación entre visitantes y sectores vinculados al cuidado ambiental.

La postal actual de Laguna Esmeralda dista mucho de la imagen de área protegida y cuidada que debería representar uno de los senderos más visitados de Ushuaia. Puestos improvisados que venden comida sin habilitación, alquileres de equipos sin controles de seguridad y una notoria ausencia del Estado configuran un escenario de desorden que ya no admite matices.

El paisaje natural convive hoy con una escena impropia de un destino turístico internacional. No hay baños, no hay información para los visitantes, no existen sistemas de comunicación ni servicios básicos. En contrapartida, se consolida un mercado informal que transforma el sendero en una feria a cielo abierto, afectando tanto la experiencia turística como la preservación del entorno.

La falta de regulación ambiental agrava aún más la situación. La presión constante sobre el área, sumada a la inexistencia de controles, pone en riesgo un ecosistema frágil y de alto valor natural. La ilegalidad se naturaliza y la improvisación reemplaza a cualquier política de conservación sustentable.

Por su parte, el Instituto Fueguino de Turismo (INFUETUR) evalúa avanzar con la apertura de un nuevo sendero en la zona. La iniciativa genera inquietud, ya que podría provocar un daño ambiental irreparable si no está acompañada por una planificación seria, controles efectivos y una gestión responsable del flujo turístico.

En este contexto, comienza a instalarse una comparación tan incómoda como elocuente. Así como “La Saladita” se convirtió en sinónimo de informalidad y ausencia de reglas, Laguna Esmeralda parece replicar ese modelo, trasladado al corazón de un área natural y a la vista de turistas de todo el mundo.

Frente a este escenario, crecen las voces que reclaman un cambio de enfoque. La necesidad de una articulación público-privada, con participación de sectores con experiencia real en la administración de servicios turísticos, aparece como una alternativa para ordenar, controlar y preservar el área. Sin una decisión política clara y una gestión eficiente, Laguna Esmeralda corre el riesgo de dejar de ser uno de los grandes tesoros naturales de Ushuaia para convertirse en el reflejo más evidente de la falta de proyección y planificación.


 
 

Deleite

Te puede interesar
Lo más visto

Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email

Martínez Sosa Banner