
Desorden, ventas ilegales y riesgo ambiental en Laguna Esmeralda
19640 Noticias
La situación en la zona de Laguna Esmeralda dejó de ser un problema aislado para convertirse en una muestra concreta de la falta de planificación turística en Ushuaia. La proliferación de actividades informales, la ausencia de controles y el deterioro del entorno natural generan preocupación entre visitantes y sectores vinculados al cuidado ambiental.
La postal actual de Laguna Esmeralda dista mucho de la imagen de área protegida y cuidada que debería representar uno de los senderos más visitados de Ushuaia. Puestos improvisados que venden comida sin habilitación, alquileres de equipos sin controles de seguridad y una notoria ausencia del Estado configuran un escenario de desorden que ya no admite matices.
El paisaje natural convive hoy con una escena impropia de un destino turístico internacional. No hay baños, no hay información para los visitantes, no existen sistemas de comunicación ni servicios básicos. En contrapartida, se consolida un mercado informal que transforma el sendero en una feria a cielo abierto, afectando tanto la experiencia turística como la preservación del entorno.
La falta de regulación ambiental agrava aún más la situación. La presión constante sobre el área, sumada a la inexistencia de controles, pone en riesgo un ecosistema frágil y de alto valor natural. La ilegalidad se naturaliza y la improvisación reemplaza a cualquier política de conservación sustentable.
Por su parte, el Instituto Fueguino de Turismo (INFUETUR) evalúa avanzar con la apertura de un nuevo sendero en la zona. La iniciativa genera inquietud, ya que podría provocar un daño ambiental irreparable si no está acompañada por una planificación seria, controles efectivos y una gestión responsable del flujo turístico.
En este contexto, comienza a instalarse una comparación tan incómoda como elocuente. Así como “La Saladita” se convirtió en sinónimo de informalidad y ausencia de reglas, Laguna Esmeralda parece replicar ese modelo, trasladado al corazón de un área natural y a la vista de turistas de todo el mundo.
Frente a este escenario, crecen las voces que reclaman un cambio de enfoque. La necesidad de una articulación público-privada, con participación de sectores con experiencia real en la administración de servicios turísticos, aparece como una alternativa para ordenar, controlar y preservar el área. Sin una decisión política clara y una gestión eficiente, Laguna Esmeralda corre el riesgo de dejar de ser uno de los grandes tesoros naturales de Ushuaia para convertirse en el reflejo más evidente de la falta de proyección y planificación.


“No fue una temporada récord, pero fue una buena temporada turística”, evaluó Dante Querciali

“El vecino sigue esperando soluciones que no llegan”: Valter Tavarone cuestionó la gestión de Walter Vuoto en Ushuaia


Tragedia en la Ruta N° 3: falleció la conductora tras el choque en el Cabo Domingo

Javier Milei encabezará el acto oficial por el Día del Veterano de Malvinas junto a Adorni





