Benetton y las 900 mil hectáreas de la Patagonia: la avanzada del nuevo colonialismo

La Patagonia enfrenta una avanzada extranjera sobre sus tierras estratégicas, ejemplificada por las 900 mil hectáreas de Benetton, en un contexto de incendios y desregulación de la Ley de Tierras.

NACIONAL15/01/202619640 Noticias19640 Noticias
Benetton

Mientras los incendios arrasan Chubut y la Ley de Tierras se desmantela, la Patagonia vuelve a ser escenario de un despojo histórico. Las 900 mil hectáreas de Benetton, compradas en 1991, muestran cómo la extranjerización del territorio se consolida como modelo de colonización moderna en Argentina.

El reciente cambio legal promovido por el gobierno de Javier Milei permite a extranjeros adquirir tierras en Argentina sin las restricciones que existían, consolidando un proceso de extranjerización que ya alcanza 13 millones de hectáreas, según un informe conjunto de la UBA y el CONICET.

Lejos de ser un fenómeno aislado, esta colonización silenciosa se centra en territorios estratégicos: nacientes de ríos, regiones con recursos minerales y departamentos donde más del 50% de la tierra ya está en manos extranjeras.

El caso Benetton se erige como ejemplo paradigmático. Sus 900 mil hectáreas patagónicas, adquiridas por 50 millones de dólares, provienen de tierras públicas entregadas tras la Guerra del Atlántico Sur y fueron transformadas en un holding global que diversifica sus ingresos en lana, carne, agricultura, forestación y minería. Su justificación histórica de “tierra pobre” que necesita capital externo se repite hoy en la apertura del mercado a compradores foráneos.

Los incendios sospechosos que arrasan Chubut y otros puntos de la región, sumados a la desregulación de la Ley de Tierras, generan un escenario crítico. Los especialistas advierten que estos focos podrían ser parte de una estrategia para despejar terrenos y facilitar su entrega a capitales internacionales, consolidando un patrón de despojo territorial y pérdida de soberanía.

Estados Unidos, Italia y España encabezan la lista de países con mayor presencia en tierras argentinas. La pérdida de soberanía no se limita a mapas históricos: se consume día a día en cada contrato de venta, cada reforma y cada hectárea que deja de pertenecer al Estado.

En este contexto, la Patagonia se convierte en símbolo de una avanzada geopolítica que mezcla incendios, negocios y leyes favorables a capitales extranjeros, mientras el Estado actúa más como facilitador que como guardián de los recursos nacionales. La historia de Benetton demuestra que, entre llamas y decretos, el país negocia su último pedazo de territorio estratégico.

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