
Soberanía científica: Argentina sanciona la primera Ley de Hongos Medicinales del país
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En Misiones, la tierra roja y la humedad del monte son testigos de un cambio silencioso pero revolucionario en la salud pública: la provincia se convirtió en la primera del país en sancionar una ley para investigar y desarrollar productos medicinales derivados de hongos.
El Programa Provincial de Investigación y Desarrollo de Productos de Uso Medicinal de Hongos y Derivados reconoce la importancia de los saberes ancestrales y la ciencia local, y busca integrar la producción, la investigación y la salud comunitaria. La bióloga Florencia Restelli, del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), afirma: “Darles un marco legal a los hongos medicinales es también hacer de esto una política pública”.
Impulsada por el diputado Martín Cesino y aprobada por unanimidad, la norma coloca a Misiones en la vanguardia de una agenda que cruza soberanía científica, conservación de la biodiversidad y salud pública. El IMiBio, creado en 2018, será la autoridad de aplicación y coordinará junto a los ministerios de Salud, Agro y Producción la articulación con universidades, productores y comunidades rurales.
La ley reconoce especies como Ganoderma, Melena de León, Trametes y Cola de Pavo, usadas tradicionalmente para fortalecer el sistema inmune, mejorar la calidad de vida en tratamientos de quimioterapia, fibromialgia o esclerosis múltiple, y tratar síntomas asociados a enfermedades neurodegenerativas. Como aclaran las investigadoras, el marco legal no contempla hongos psicodélicos como el Psilocybe cubensis, que siguen clasificados como sustancias peligrosas.
“El impacto inmediato fue enorme: ya generó interés de universidades y organismos de otras provincias y países. Estamos pensando en un encuentro entre productores, médicos y recolectores para formalizar este programa y articular desde la recolección hasta la atención en salud”, explica Restelli. Por su parte, Lucía Acuña, del IMiBio, agrega: “Si tenemos un recurso natural que puede ayudar, ¿cómo no investigarlo?”.
El instituto trabaja desde un enfoque interdisciplinario y sustentable, articulando ciencia, saberes populares y medicina comunitaria. Además, gestiona el Protocolo de Nagoya, asegurando que los recursos biológicos y genéticos se utilicen de manera ética y que los beneficios se compartan localmente. Con un equipo compuesto mayoritariamente por mujeres y disidencias, el IMiBio busca transformar la investigación en políticas públicas concretas.
La ley también promueve la creación de un Banco de Cepas Fúngicas, que permitirá resguardar y compartir especies nativas sin privatización, garantizando soberanía biotecnológica y desarrollo local. La diputada Astrid Baetke, que acompañó el proyecto, sostiene: “Queremos construir una economía científica del futuro con valor agregado en origen, con conocimiento propio y sin extractivismo intelectual”.
Con esta normativa, Misiones no solo protege la biodiversidad, sino que fortalece la salud pública, impulsa la investigación local y convierte los saberes tradicionales en recursos formales y accesibles. Para quienes trabajan desde el territorio, como productores y recolectores, la ley representa una oportunidad histórica de consolidar conocimientos ancestrales en un marco legal que los reconozca y los difunda.


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