
Futsal en Río Grande: explican por qué se cobra entrada y qué hay detrás del precio
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El presidente de la Liga Oficial de Fútbol de Río Grande, Guillermo Vargas, explicó los motivos por los cuales se cobran entradas para los partidos de futsal, en un contexto de críticas por los valores establecidos. En diálogo con Radio Fueguina, el dirigente hizo foco en los elevados costos de organización y en la diferencia con los precios que impone la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Vargas indicó que la AFA fijó un valor estándar de entrada en $8.000 por partido, un monto que, asegura, está muy lejos de la realidad fueguina:
"AFA puso en un reglamento único que el valor de la entrada por partido es de 8.000 pesos. Obviamente nosotros no nos podemos respetar a ese valor acá en Río Grande", explicó.
Actualmente, los precios en la ciudad oscilan entre $2.000 y $3.500 dependiendo del tipo de gimnasio. Esta diferencia responde a los gastos que implica utilizar recintos privados, donde el alquiler por hora puede superar los $40.000.
"En los gimnasios públicos la entrada vale 2.000 pesos y podés ir a cualquier cancha. En los privados, son 3.500 porque hay que pagar los alquileres para desarrollar la disciplina", sostuvo.
Y agregó: "Durante tres días, pagamos cerca de 2 millones de pesos de alquiler. Si una persona paga 3.500 pesos, puede ver casi 14 horas de futsal, de 9 de la mañana a 12 de la noche".
Consultado sobre la posibilidad de cobrar por partido, el presidente de la Liga consideró que no es una solución simple, ya que cada club enfrenta distintas realidades sociales.
"Hay clubes que tienen una situación social complicada. Si un niño juega 3 o 4 partidos en un día, eso no lo maneja la liga, sino los clubes", explicó. En ese sentido, remarcó que una gran parte de las instituciones se sostienen sin aportes de los padres.
"No pagan cuota, seguro, o tienen que hacer eventos. La situación económica los obliga», indicó. Y comparó: «En Camioneros, el 50% de los chicos no pueden pagar la cuota, y el club cubre arbitrajes y seguros".
Finalmente, defendió la necesidad de cobrar entradas para poder mantener la actividad en funcionamiento:
"Nosotros hemos sido sinceros: los clubes privados deben pagar servicios como luz y gas. Si no cobráramos entradas, no se podría jugar", sostuvo. Y concluyó con una reflexión crítica:
"El que le tiene que responder al papá es el club, no la liga. Estamos acostumbrados a una sociedad donde no se asume esa cadena".
Las palabras de Vargas dejan en evidencia un dilema que atraviesa al deporte local: mantener vivo el futsal con recursos limitados, sin trasladar el peso completo a las familias, pero también sin poner en riesgo la continuidad de los clubes.


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