Estudiantes convierten una silla de ruedas convencional en una "Smart"

Los estudiantes de la Escuela de enseñanza técnica 1 de Bragado desarrollaron el artefacto con un costo significativamente menor al que se puede ver en el mercado.

País 05/09/2023 19640 Noticias 19640 Noticias
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Estudiantes convierten una silla de ruedas convencional en una "Smart"

Un grupo de estudiantes de la Escuela de enseñanza técnica 1 de Bragado lograron transformar una silla de ruedas convencional en en un aparato robótico que proporciona asistencia para el paciente. A través de un kit, la silla permite mejorar la movilidad y también la comunicación del individuo que la utilice y su valor representa menos del 10% de un producto con características similares en el mercado.

“Lo que nos impulsa más que nada es saber que este proyecto le mejorará la vida a 10 mil personas. Que los chicos aprendan eso es tan importante como que aprendan robótica”. Con esas palabras el profesor Jorge Velasco sintetiza el espíritu del trabajo. Lo acompañan sus estudiantes Mateo Erro y Jeremias Pagano y el asesor científico, Juan Pablo Marquez. “Le pusimos muchas horas a la silla, a veces algún profesor se enojó y es entendible, pero a medida que te acercás al objetivo sentís una emoción que no podés parar”, reconoce Marquez.

El kit que transformó la silla convencional en una “smart” consiste en sensores ultrasónicos que detecta las paredes y permite que el usuario no se choque. Consta de dos partes: una del soporte mecánico, electrónico y estructural que integra el kit que se adapta a cada silla y usuario, y otra un software anexo que controla el sistema operativo con solo el movimiento de la cabeza y la posibilidad de comunicación para disminuidos en el habla. Pero además tiene control anti risco, que si se encuentra con un escalón vuelve para atrás, un giroscopio que en caso que la silla se incline, comienza a sonar una chicharra para que vuelva a la posición inicial. Y si sufre un accidente tiene un chip que le mandaría un mensaje a cualquier familiar o la persona más cercana.

Velasco destaca como “muy importante” aclarar que “cualquier función puede ser desactivada, por aplicación o vía mensajes de texto. La silla es totalmente autónoma, no depende del celular del usuario”. La silla no solo mejora considerablemente el desplazamiento, sino la comunicación. Tanto con un sistema de texto como de pictogramas, que permitirá al usuario que lo necesite expresar sus necesidades como actividades, comer, higienizarse y demás. Mateo define al pictograma como una “imagen de fácil comprensión”, que es “adaptable y configurable en cada usuario”. En cada imagen que funciona como un icono el usuario con solo un movimiento de cabeza conectar la idea precisa con las personas adecuadas.

Una alternativa a los altos costos del mercado

Según las investigaciones que hicieron, adquirir una silla motorizada cuesta 4 mil dólares “y no permiten la comunicación”, asegura el docente. “Además tardan años en llegar”, denuncia. De esta forma, el valor es de 400 dólares, pero profesores y alumnos tienen un plan para acelerar los tiempos y que sea sin costo para el usuario.

“Nuestra idea es armar una fundación, que funcione como una red entre empresas y asociaciones de beneficencia que puedan financiar el proyecto y que lo donado se debite de los impuestos”, cuenta Mateo. El docente Jorge Velasco toma la idea de su alumno y profundiza: “Cada escuela generalmente tiene un vínculo con una fundación y/o empresa que le dona material, y ellas tienen beneficios impositivos por eso, nosotros queremos aprovechar ese vínculo, haciendo un triangulación entre las escuelas, las empresas y los usuarios para que les llegue gratis y más rápido a aquellos que los necesitan. “Además tenemos los planos y los códigos a disposición de cualquier escuela técnica que lo requiera en el país, queremos que esto le llegue a todos los que lo necesiten”, completa Mateo Erro. Al tanto que su compañero agrega: “La verdad que es un proyecto muy lindo, que nosotros queremos continuar más allá de la escuela, igual hay muchos chicos entusiasmados con la silla, no solo nosotros. Es ayudar y aprender y eso es algo que me entusiasma mucho”.

Aunque la silla todavía está en fase de prototipo, todo el equipo está muy entusiasmado “Falta más trabajo de campo, aprender más de los chicos de la 502 y de esa forma que tengan el mejor producto posible”, completa Juan Pablo. Hace poco menos de una semana llegaron de presentar la silla en la Feria Provincial en la ciudad de Mar del Plata. Aunque no accedieron a la instancia nacional están muy felices por lo logrado. De la charla sale el recuerdo del primer día que vieron a la silla funcionar. Jorge se adelanta un segundo, mira a su colega y dice: “Siempre creímos que iba a funcionar”. Todos sonríen. “Nunca voy a olvidar ese día. Fue una mañana de lluvia en el taller, lo recuerdo perfecto, un día antes de la feria de ciencia, lo vimos funcionar casi perfecto y esa sensación que tanto trabajo dio sus frutos es inolvidable», cierra Jeremías.
 
 Fuente: ADN positivo

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