
“La gente está comiendo carne de burro”: Argentina quedó en el centro del debate entre Lula y Bolsonaro
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro protagonizaron un intenso cruce durante el último debate televisivo antes del balotaje previsto para este domingo. El encuentro, transmitido por TV Globo desde Río de Janeiro, estuvo marcado por acusaciones personales, diferencias económicas y fuertes cuestionamientos sobre la seguridad pública, en una elección que, según las encuestas citadas, se desarrolla en un escenario de paridad.
Uno de los episodios más controvertidos de la noche se produjo durante el intercambio sobre el poder adquisitivo y el salario mínimo. Flávio Bolsonaro cuestionó la política económica del Gobierno y utilizó una referencia al accidente laboral que sufrió Lula durante su juventud, cuando perdió parte de un dedo.
“No sirve de nada, Lula, que el salario mínimo sea de 1.621 reales si, por un lado, das algo con una mano, pero lo quitas con los otros nueve dedos”, expresó el senador.
La frase provocó una fuerte reacción del mandatario, quien consideró ofensiva la alusión a su accidente laboral y respondió con dureza.
“Si hay alguien aquí, en este público, que sabe lo que es el mundo del trabajo, soy yo. Si hay alguien que perdió un dedo a los 17 años, fui yo”, sostuvo Lula, de 80 años.
El presidente también cuestionó la trayectoria laboral de su adversario y lo acusó de no conocer las dificultades de los trabajadores. Flávio Bolsonaro ofreció disculpas por la expresión, aunque inmediatamente trasladó la discusión hacia la inseguridad y reclamó que Lula respondiera por la situación del país.
La situación económica de Argentina también formó parte del debate, luego de que Lula utilizara la gestión de Javier Milei como ejemplo para cuestionar las propuestas de ajuste fiscal de su rival.
El mandatario brasileño preguntó si Bolsonaro pensaba pedirle prestada la motosierra a Milei para reducir el gasto público. Además, cuestionó las consecuencias sociales de las medidas económicas aplicadas en Argentina.
Flávio Bolsonaro defendió al presidente argentino y aseguró que su administración había logrado ordenar la economía. En ese sentido, sostuvo que el Gobierno brasileño estaba dejando al país en una situación económica comprometida.
“Milei tuvo que arreglar el desastre que ustedes dejaron allá”, afirmó el senador, al comparar las gestiones de ambos países.
El intercambio reflejó las diferencias entre los candidatos respecto del papel del Estado, el gasto público y las estrategias para enfrentar los problemas económicos.
Otro de los ejes centrales fue la pérdida del poder adquisitivo de los brasileños. Flávio Bolsonaro cuestionó el impacto de los precios y utilizó ejemplos de productos de consumo cotidiano para ilustrar sus críticas.
“El paquete de chocolate antes tenía 120 gramos y ahora 80 gramos; el rollo de papel higiénico antes tenía 40 metros y ahora 20”, afirmó, en referencia a la reducción del contenido de algunos productos mientras sus precios afectan el presupuesto familiar.
El senador también criticó la reforma tributaria impulsada por el oficialismo y advirtió sobre el nivel que podría alcanzar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que comenzaría a cobrarse el próximo año.
Lula, por su parte, defendió los aumentos del salario mínimo por encima de la inflación y destacó las políticas de su Gobierno destinadas a combatir el hambre. También cuestionó la capacidad de su adversario para comprender las dificultades de los sectores más vulnerables.
El cruce continuó con referencias al estilo de vida de ambos dirigentes y a su distancia respecto de las preocupaciones cotidianas de la población.
La seguridad pública fue otro de los temas que generó tensión durante el encuentro. Uno de los momentos más sensibles estuvo relacionado con el asesinato de una niña de cinco años durante una operación policial.
Flávio Bolsonaro, quien había sido abogado del agente sospechoso de efectuar el disparo mortal, manifestó su confianza en la inocencia del policía. La madre de la víctima, presente en el estudio por invitación de la campaña de Lula, reaccionó desde la tribuna y expresó: “Ella está muerta”.
El episodio volvió a poner en discusión el accionar policial, la violencia y las responsabilidades vinculadas con los operativos de seguridad.
Bolsonaro también defendió cambios en la edad de responsabilidad penal y sostuvo que quienes cometan delitos graves deben responder por sus actos.
Pese a las diferencias, los candidatos coincidieron en respaldar una propuesta para establecer transporte público gratuito durante los fines de semana. Sin embargo, Bolsonaro señaló que la pérdida del poder adquisitivo limita las posibilidades de las familias de aprovechar el tiempo libre.
En otro tramo del debate, Lula pidió en reiteradas oportunidades que el público verificara las afirmaciones de su adversario mediante búsquedas en internet.
La respuesta de Flávio Bolsonaro fue inmediata: “¿Quién gobierna Brasil, tú o Google?”.
El moderador, César Tralli, también debió intervenir para recordarle al presidente que todavía disponía de dos minutos de participación, luego de varios episodios en los que Lula perdió de vista el tiempo asignado.
El debate se realizó en medio de una disputa electoral ajustada. Una encuesta de Datafolha publicada el jueves previo al encuentro ubicó a ambos candidatos con el 50% de intención de voto, según los datos difundidos en el informe. Otro sondeo, de la consultora Quaest, registró un incremento de los indecisos del 7% al 14% después del primer debate.
La campaña también estuvo atravesada por cuestionamientos sobre el papel de las plataformas digitales en la difusión de contenidos políticos.
El equipo de Lula acusó a Meta de una presunta manipulación algorítmica favorable a Bolsonaro. La empresa negó haber intervenido para beneficiar a alguno de los candidatos, aunque reconoció que algunos anuncios del oficialismo fueron desactivados por error debido a fallas técnicas.
En ese contexto, un tribunal electoral otorgó a Meta y a la red social X un plazo de 24 horas para explicar sus criterios de distribución de contenidos y publicidad política.
Lula también cuestionó públicamente el funcionamiento de las plataformas y afirmó que Meta tendría que modificar su manera de operar. Por su parte, la campaña de Bolsonaro acusó al oficialismo de utilizar recursos públicos y estructuras digitales para interferir en el proceso electoral.
Con el balotaje a pocas horas, el último debate dejó en evidencia la polarización de la campaña brasileña, con diferencias profundas sobre economía, seguridad y políticas sociales, además de una confrontación personal que ocupó buena parte de la discusión televisiva.


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