A un año de su partida, Mingo Gutiérrez sigue vivo en la memoria de Río Grande

A un año de su fallecimiento, el periodista, escritor e historiador Oscar “Mingo” Gutiérrez permanece como una figura fundamental de la cultura fueguina. Su trayectoria, sus libros y su inmenso archivo documental mantienen viva la historia de Río Grande.
RÍO GRANDE21/10/202619640 Noticias19640 Noticias
Oscar Mingo Gutiérrez

El 21 de octubre de 2025, Río Grande despedía a Oscar Domingo “Mingo” Gutiérrez, una de las voces más reconocidas en la construcción y preservación de la memoria fueguina. A doce meses de su muerte, su legado continúa presente en el periodismo, la literatura, la historia y la identidad de una comunidad que encontró en él a un incansable narrador de su propia vida.

A un año de su fallecimiento, el nombre de Mingo Gutiérrez sigue estrechamente ligado a la historia de Río Grande. Periodista, escritor, historiador y también exconcejal, dedicó gran parte de su vida a investigar, documentar y compartir los acontecimientos, personajes y testimonios que marcaron el desarrollo de Tierra del Fuego.

Nacido el 28 de marzo de 1953 en Río Gallegos, Santa Cruz, llegó durante su infancia a Río Grande, ciudad que con el tiempo se convertiría en el centro de su trabajo intelectual y de su compromiso cultural. Allí construyó una trayectoria que trascendió los medios de comunicación para convertirse en un aporte invaluable a la memoria colectiva fueguina.

Su manera de contar historias tenía una particularidad: detrás de cada anécdota había un personaje, una época y una parte de la identidad local que merecía ser recordada. Con su estilo cercano y su profundo conocimiento de la comunidad, supo rescatar las voces de quienes fueron protagonistas de la transformación de la ciudad.

La radio fue uno de los espacios centrales de su vida profesional. Trabajó durante 41 años en Radio Nacional LRA 24, donde se convirtió en una figura emblemática y se jubiló en 2018. Su voz acompañó a generaciones de fueguinos y fue parte de una etapa fundamental en la historia de la comunicación regional.

También desarrolló una extensa labor en distintos medios gráficos y digitales. Desde 1991, trabajó en el diario El Sureño, donde impulsó “Cordón Cuneta”, una sección dedicada a la memoria fotográfica de Río Grande que permitió recuperar imágenes, personajes y escenas de otras épocas.

A través de ese espacio, Mingo convirtió fotografías y recuerdos cotidianos en documentos históricos. Su trabajo demostraba que la historia de una ciudad no se construye únicamente con grandes acontecimientos, sino también con las vivencias de sus vecinos, los espacios compartidos y las pequeñas historias que atraviesan generaciones.

En junio de 2020, cuando Río Grande se preparaba para celebrar su 99.º aniversario, participó de una entrevista impulsada por los portales 19640 Noticias y Del Fuego Noticias. En aquella oportunidad, compartió anécdotas de su vida y repasó parte de su trayectoria con el humor y la espontaneidad que lo caracterizaban.

Al definirse como alguien que sabía “un poco de todos y mucho de pocos”, dejó entrever su particular forma de acercarse a las personas: con curiosidad, respeto y una memoria capaz de enlazar nombres, acontecimientos y experiencias.

La escritura fue otra de las grandes herramientas con las que Gutiérrez contribuyó a la cultura regional. Entre sus obras se encuentran “La Candelaria” (1988), “Los Selknam, ausencias y presencias” (1999) y “Hasta el próximo recuerdo…” (2012).

Sus publicaciones abordaron aspectos fundamentales de la historia y la identidad de Tierra del Fuego, con especial atención a los procesos históricos, las expresiones culturales y la memoria de los pueblos originarios.

En particular, su trabajo sobre los Selknam representó un aporte al rescate de una historia que necesita ser transmitida y comprendida por las nuevas generaciones. Su producción intelectual se inscribe en una tarea más amplia: preservar testimonios y conocimientos que, de otro modo, corren el riesgo de perderse con el paso del tiempo.

Además de escribir sus propios libros, acompañó a otras personas en sus proyectos editoriales, compartiendo conocimientos y colaborando en la construcción de nuevas publicaciones. Esa generosidad intelectual fue otra de las facetas que definieron su recorrido.

El aporte de Mingo Gutiérrez fue reconocido institucionalmente y por la propia comunidad. En 2013, fue declarado Ciudadano Ilustre de Río Grande, una distinción que puso en valor su contribución al periodismo, la cultura y la historia local.

También ocupó responsabilidades públicas como concejal y director de Cultura, ámbitos desde los cuales pudo vincular su conocimiento histórico con la vida institucional de la ciudad.

En 1989, junto con Patricia Cajal y Fredy Gallardo, fundó la Fundación Poética de Río Grande, una iniciativa vinculada a la promoción cultural y al desarrollo de expresiones artísticas en la comunidad.

Otro de los reconocimientos más entrañables llegó en 2020, cuando Emilio Sáez impulsó un homenaje que lo representó junto a la Hermana Carla en una escultura instalada en la Panadería La Unión, en Tolhuin. La obra, que evoca una mesa compartida y una conversación cotidiana, se convirtió en un símbolo del afecto y la admiración que despertaba su figura.

Uno de los legados más importantes que dejó Gutiérrez es su archivo personal, integrado por miles de entrevistas, registros y documentos, cuyo valor histórico trasciende su trayectoria individual.

Ese material constituye una fuente de consulta para investigadores, periodistas, estudiantes y futuras generaciones interesadas en conocer cómo se construyó la vida social, cultural y política de Tierra del Fuego.

Sin embargo, una parte de ese patrimonio documental todavía necesita ser organizada y digitalizada. Su preservación representa uno de los desafíos pendientes para garantizar que los testimonios reunidos durante décadas puedan ser consultados y aprovechados por toda la comunidad.

En ese sentido, el aniversario de su fallecimiento también invita a reflexionar sobre la importancia de proteger los archivos periodísticos y personales que forman parte de la memoria colectiva. Detrás de cada grabación, fotografía o entrevista conservada por Mingo existe una historia que puede ayudar a comprender el pasado y fortalecer la identidad fueguina.

La muerte de Mingo Gutiérrez, ocurrida el 21 de octubre de 2025, a los 72 años, significó una pérdida profunda para Río Grande. Tras una prolongada internación y una larga lucha contra sus problemas de salud, dejó una trayectoria marcada por la constancia, la pasión por el conocimiento y el compromiso con su comunidad.

A un año de su partida, su ausencia se siente en los espacios donde construyó su historia: la radio, las redacciones, los libros y las conversaciones en las que siempre había lugar para una anécdota o un dato que ayudara a entender mejor el pasado.

Pero su obra permanece. Está en las páginas que escribió, en las imágenes que recuperó, en los testimonios que registró y en cada historia que logró salvar del olvido.

A doce meses de su fallecimiento, Río Grande vuelve a mirar su pasado a través de la obra de uno de sus grandes narradores. Porque, aunque su voz se haya apagado, las historias que compartió siguen hablando de la ciudad que eligió como propia y a la que dedicó buena parte de su vida.

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