“Hablemos en serio y veamos cómo hacemos para reconvertir la industria fueguina”, exigió Alberto Garófalo

El presidente de CAFIN, Alberto Garófalo, planteó que la reconversión de la industria fueguina requiere entre 10 y 20 años, reclamó certezas para el proceso y explicó por qué las empresas textiles tuvieron poco tiempo para aportar al FAMP.
TIERRA DEL FUEGO05/10/202619640 Noticias19640 Noticias
Textil

En comunicación con FM Radio del Pueblo, el presidente de CAFIN, Alberto Garófalo, analizó el futuro del régimen industrial de Tierra del Fuego y sostuvo que la reconversión de determinadas industrias requiere plazos extensos y condiciones concretas. Además, explicó qué ocurrió con las empresas textiles que ingresaron al esquema y por qué tuvieron poco tiempo para realizar aportes al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP).

En primer término, Alberto Garófalo sostuvo que la reconversión industrial no es un proceso exclusivo de Tierra del Fuego y que se trata de una transformación que también atravesaron otros países y sectores productivos: “La reconversión de algunas industrias, que esto es necesario, se ha dado en todo el mundo, incluida la textil, pero ha llevado plazos que van entre los 10 y los 20 años”, explicó.

En ese sentido, cuestionó que una transformación de esta magnitud pueda concretarse en un período reducido: “No se puede lograr esto en 3 años”, afirmó.

Garófalo también señaló que, según su análisis, hasta el momento no existieron herramientas suficientes para acompañar ese proceso: “De hecho no ha habido ninguna señal concreta para ayudar, para de alguna manera guiar esa reconversión”, sostuvo.

Frente a este escenario, el presidente de CAFIN reclamó abrir una discusión específica sobre el futuro de la industria fueguina y pidió que las condiciones sean claras para las empresas: “Es lo que estamos pidiendo, en definitiva que hablemos en serio. Sentémonos y veamos cómo hacemos para reconvertir la industria fueguina, pero sobre bases ciertas, y no dejando un tendal en el camino".

Garófalo también planteó que la eventual reconversión no debería implicar abandonar de manera inmediata las capacidades construidas durante décadas bajo el régimen industrial: “El mercado indica que al consumidor, con las restricciones que tiene, le conviene mucho más comprar productos importados que los fabricados en el país, allá vamos”, señaló.

A partir de ese escenario, sostuvo que Tierra del Fuego necesita mantener determinadas condiciones mientras avanza el proceso de transformación: “Es muy difícil, nosotros esperamos que en el caso particular de Tierra del Fuego, y teniendo en cuenta el renovado interés geopolítico que hemos despertado, se mantenga cierto nivel de protección, aún entrando en esta fase de reconversión”, afirmó.

Garófalo remarcó que el sector está dispuesto a atravesar ese proceso, pero planteó la necesidad de conservar las capacidades existentes: “Estamos dispuestos a afrontar, y que mínimamente se nos permita conservar el máximo que se ha conseguido después de 50 años de vigencia del régimen”, sostuvo.

También destacó el nivel de inversión acumulado en la provincia: “Sería un disparate desperdiciar tanta inversión público-privada realizada a través del tiempo”, afirmó.

En ese sentido, agregó que las fábricas cuentan actualmente con una capacidad instalada significativa y planteó como objetivo recuperar los niveles de utilización.

En otro tramo de la entrevista, Garófalo explicó la situación particular de la industria textil frente al FAMP, luego de que el sector quedara inicialmente fuera del esquema del subrégimen y se demorara la prórroga: “Como se demoró tanto la gestión de la prórroga y cuando salió esa prórroga solo quedaron adentro en una primera instancia cinco empresas, que luego se agregó otra más”, explicó.

Según detalló, esas empresas llegaron tarde al momento en que debían comenzar a realizar sus aportes: “Llegaron atrasadas al momento en que debían empezar a aportar al FAMP, porque mientras no salió el decreto estaban afuera”, sostuvo.

Posteriormente, algunas empresas optaron por participar de proyectos que ya estaban en marcha: “Al momento de querer ingresar, muchas de ellas optaron por sumarse a proyectos que ya estaban en marcha de otras empresas, no necesariamente textiles, y bueno, aportar para que se pudiera concretar alguno de esos proyectos”, explicó.

Sin embargo, Garófalo remarcó que el tiempo disponible para el funcionamiento del fondo fue limitado: “Al poco tiempo ya desapareció el FAMP, así que es como lo está expresando, no ha habido mucho tiempo para aportar al FAMP".

Para Alberto Garófalo, el debate sobre el futuro del régimen no debería limitarse a discutir su continuidad, sino también cómo acompañar la transformación de las industrias existentes. Su planteo apunta a que la reconversión tenga plazos razonables, herramientas concretas y condiciones que permitan planificar. Asimismo, remarcó que una transformación industrial de esta magnitud no puede producirse de manera inmediata y reclamó una discusión que permita definir cómo reconvertir la industria fueguina sin perder las capacidades productivas acumuladas durante décadas.

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