Industria textil: “Ya se han perdido alrededor de 850 puestos de trabajo”, confirmó Alberto Garófalo

El presidente de CAFIN, Alberto Garófalo, analizó la crisis de la industria textil, advirtió por la caída del consumo y el avance de las importaciones y señaló que en Tierra del Fuego ya se perdieron alrededor de 850 puestos de trabajo.
RÍO GRANDE05/10/202619640 Noticias19640 Noticias
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En comunicación con FM Radio del Pueblo, el presidente de la Cámara Fueguina de la Industria Nacional (CAFIN), Alberto Garófalo, analizó la caída que atraviesa la industria textil y explicó el impacto de la menor demanda, el incremento de las importaciones, las plataformas extranjeras y la carga impositiva. Además, señaló que en Tierra del Fuego quedaron muy pocas empresas textiles operativas y que se perdieron alrededor de 850 puestos de trabajo.

En primer lugar, Alberto Garófalo explicó que la crisis industrial responde a una combinación de factores que afectan tanto al mercado nacional como a la industria fueguina: “En realidad es una combinación de factores donde luego nosotros en Tierra del Fuego agregamos uno más específico, digamos, pero toda la cadena está atravesada por una cuestión que lo indica que por un lado la caída de consumo, por otro lado el incremento de la oferta que viene de importación”, sostuvo.

El presidente de CAFIN también puso el foco en el avance de las plataformas de origen chino y su incidencia sobre el mercado de la confección: “La irrupción de estas plataformas que hoy se están llevando, por ejemplo en confección, ya se calcula que el 40% del mercado ya tiene en estas plataformas, las chinas básicamente, y eso es un incumbo en la industria textil”, explicó.

Garófalo señaló además que existe una dificultad concreta para competir con los valores de los productos que ingresan desde el exterior: “También hay que reconocer que a los precios que llega la mercadería del exterior es muy difícil llegar”, afirmó.

Según planteó, para revertir este escenario deberían coincidir diferentes condiciones, entre ellas una recuperación del poder adquisitivo y una mejora de la productividad: “Se tendría que dar una serie de factores en forma conjunta que es difícil que suceda todo en el mismo plazo y mucho menos en el corto plazo. Esto es una recuperación importante del poder adquisitivo para que la demanda crezca, una apuesta por el incremento de la productividad en toda la cadena textil y algún tipo de protección para que la mercadería que ingresa del exterior en condiciones no muy claras”, sostuvo.

En ese punto, hizo referencia a las condiciones en las que ingresan determinados productos y mencionó específicamente la subfacturación: “Me estoy refiriendo básicamente a lo que hace a la subfacturación”, indicó.

Al analizar particularmente el escenario fueguino, Garófalo explicó que la provincia enfrenta dificultades adicionales a las que atraviesa el sector a nivel nacional: “En el caso de Tierra del Fuego, es un poco distinto. El panorama no produce bienes finales, salvo lo que se llama la línea de blanco en confección. Básicamente se usaba, no se escuchaba”, señaló.

Luego recordó que la situación de las textiles fueguinas comenzó a complicarse especialmente desde 2021: “Además de estos problemas generalizados, nosotros nos ha pegado muy fuerte, y esto arrancó allá por 2021. Primero, la discriminación de las textiles con respecto al resto de las actividades, donde nos dejaron afuera y estuvimos dos años en el limbo”, explicó.

Garófalo sostuvo que posteriormente apareció el Decreto 594, pero cuestionó la falta de reglamentación y las interpretaciones que se realizaron sobre esa normativa: "Finalmente, la falta de reglamentación de este decreto, que hizo que durante determinado periodo de las autoridades que estaban en la Secretaría de Industria de la Nación se pretendiera avanzar de una forma bastante desprolija sobre nuestras empresas”, afirmó.

Según detalló, esa situación tuvo consecuencias concretas sobre las empresas del sector: “Esta incertidumbre, sumada a todo lo que tratamos antes, hace que las empresas textiles en Tierra del Fuego hayan dejado de operar, quedan muy poquitas hoy”, sostuvo. Y agregó un dato sobre el impacto laboral: “Y con respecto al punto de máxima ocupación, ya se han perdido alrededor de 850 puestos de trabajo".

Garófalo también planteó que la industria argentina necesita mejorar su productividad y que la protección arancelaria, por sí sola, no alcanza para resolver el problema: “La industria en general en Argentina necesita apuntar a una mayor productividad, porque tampoco es razonable que se viva pendiente de una protección arancelaria y someter al consumidor a precios que son disparatados con lo que se consigue en otros países”, sostuvo.

En ese marco, apuntó directamente a la presión fiscal: “Para obtener esa productividad, el gobierno no es ajeno en cuanto a su política fiscal, por cuanto la carga impositiva hay que reconocer que en la Argentina es de la más alta del mundo”, afirmó.

Y explicó cuál es el reclamo que sostiene el sector: “Por eso el reclamo permanente de la industria de bajar esa carga impositiva".

Garófalo consideró que no existe una única medida capaz de resolver la situación y remarcó la necesidad de coordinar diferentes políticas.

“Es una conjunción de factores que deberían darse en forma coordinada, todos al mismo tiempo, y de esa manera permitir que sigamos teniendo un nivel razonable de industria”, sostuvo.

Finalmente, destacó el impacto del sector industrial sobre el empleo: “Porque en definitiva es la actividad que más ha hecho trabajo en general", cerró.


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