La morosidad se dispara en Tierra del Fuego y Río Grande concentra cerca del 60% de los casos

El economista Federico Rayes analizó el escenario financiero de Tierra del Fuego y advirtió por el crecimiento de la morosidad, especialmente en Río Grande.
TIERRA DEL FUEGO19/08/202619640 Noticias19640 Noticias
Deuda. mora

El economista Federico Rayes, de la consultora ECOTONO, analizó en diálogo con Trenxok el delicado panorama económico y financiero que atraviesa Tierra del Fuego, con especial preocupación por el crecimiento del endeudamiento y la morosidad. Según los datos expuestos por el especialista, la provincia registra alrededor de 25.000 deudores morosos, de los cuales unos 15.000 se encuentran en Río Grande.

Rayes también puso el foco en el fuerte incremento registrado entre mayo y junio en la cantidad de personas que ingresaron al sistema como deudores y diferenció el endeudamiento destinado a consumo corriente de aquel utilizado para adquirir bienes durables.

“Tierra del Fuego está muy complicada, particularmente lo que se está viendo es una situación mucho más sensible en Río Grande, donde casi el 60% de los deudores del sistema están en Río Grande”, explicó Rayes al analizar el escenario provincial.

El economista precisó que cuando se habla de deudores morosos se hace referencia a quienes mantienen una deuda irregular, con más de 90 días sin afrontar el compromiso asumido. En ese marco, señaló que: “En la provincia hay alrededor de 25.000 y 15.000 de esos 25.000 están en la ciudad de Río Grande”.

Uno de los datos que consideró especialmente significativo fue el aumento registrado en el sistema financiero durante los últimos meses: “La gran novedad es que entre mayo y junio los deudores, los que ingresaron al sistema, es decir, que pasan a tener deuda en el sistema, pasaron de 88.000 a 102.000”, indicó.

Rayes explicó que esto implica un crecimiento importante de las personas que comenzaron a figurar como deudores, aunque aclaró que inicialmente se trata de deudores regulares, que podrían convertirse en morosos si no logran afrontar sus compromisos: “Se metieron 23.000 nuevas personas al sistema a ser deudores. En principio son regulares, hasta tanto, bueno, no puedan afrontar el compromiso y pasen a ser irregulares”, sostuvo.

Al analizar las causas detrás del aumento del endeudamiento, el economista planteó la necesidad de observar el fenómeno dentro de un contexto más amplio: “Habría que ver el contexto de por qué”, señaló, antes de explicar que la economía argentina presenta un nivel de endeudamiento relativamente bajo en comparación con otras economías.

“También hay una realidad en el sistema financiero argentino y es que hay muy poco ratio de deuda sobre actividad económica”, explicó Rayes. En ese sentido, comparó la situación con economías más desarrolladas, donde el nivel de endeudamiento suele ser mayor porque una parte importante del consumo y las adquisiciones se realizan mediante financiamiento.

Para el economista, el endeudamiento no constituye necesariamente un problema en sí mismo: “Que no necesariamente es un problema, eso es opinable”, sostuvo. La cuestión central, según explicó, está relacionada con la capacidad de las personas para afrontar los compromisos asumidos.

“El problema es si luego pueden afrontar ese compromiso o no, exactamente”, remarcó Rayes. Por eso, consideró necesario observar tanto el destino de los créditos como la posibilidad efectiva de pago de quienes recurren al financiamiento.

En ese punto, el economista identificó una señal de preocupación en el comportamiento reciente de los consumidores:“En principio lo que estamos viendo es mayor endeudamiento para enfrentar consumo corriente, lo cual es un indicador negativo, que es distinto a endeudarse para un consumo durable”, afirmó.

La diferencia resulta relevante porque, según el análisis de Rayes, no es lo mismo utilizar financiamiento para adquirir un bien durable que recurrir al crédito para afrontar gastos cotidianos y consumo corriente. En este último caso, el aumento del endeudamiento puede reflejar mayores dificultades para cubrir las necesidades habituales con los ingresos disponibles.

“Y segundo, lo que estamos viendo es que crecen los deudores morosos, entonces ahí hay un problema”, concluyó el economista.

El escenario planteado se suma a una situación financiera provincial que presenta otros indicadores de tensión, entre ellos una caída en los ingresos propios, regalías en niveles limitados, un déficit recurrente y acumulación de deuda. Si bien la coparticipación nacional registró cierto alivio, el incremento no alcanzaría para compensar las dificultades que atraviesan las cuentas públicas fueguinas.

En paralelo, el contexto económico impacta sobre la actividad, el empleo y la capacidad de consumo de las familias. El crecimiento del desempleo y las dificultades vinculadas a la infraestructura agregan nuevos desafíos para una provincia que debe sostener la prestación de servicios esenciales en un contexto de recursos limitados.

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