La Antártida en juego: la militarización del Programa Argentino amenaza el cumplimiento del Tratado

El traslado del Programa Antártico Argentino al Ministerio de Defensa genera controversia entre militares, diplomáticos y científicos. La medida podría comprometer la misión científica en el continente blanco y vulnerar el Tratado Antártico.

TIERRA DEL FUEGO22/01/202619640 Noticias19640 Noticias
Base Antártica Conjunta (BAC) Petrel

La reciente decisión del gobierno argentino de trasladar la administración del Programa Antártico Argentino desde la Cancillería hacia el Ministerio de Defensa ha generado una creciente preocupación entre científicos, diplomáticos y militares. Según diversas voces del sector, este cambio podría poner en peligro la continuidad de la presencia nacional en la Antártida y contravenir el espíritu del Tratado Antártico, que exige el uso pacífico y científico del continente.

El traspaso del Programa Antártico Argentino (PAA) al Comando Conjunto Antártico (Cocoantar), dependiente del Ministerio de Defensa, ha sido un tema de controversia en los últimos días. Este movimiento, impulsado por el gobierno nacional, ha sido calificado por sus detractores como una “militarización” del programa, lo que pone en riesgo la misión científica que históricamente ha justificado la presencia argentina en la Antártida.

El Programa Antártico Argentino ha sido clave para la investigación científica en áreas como el cambio climático, los océanos y la biología, además de realizar tareas de gestión ambiental y apoyo logístico a las bases científicas. Sin embargo, la reorientación del programa podría diluir el enfoque científico, el cual ha sido fundamental para que Argentina mantenga su legitimidad ante la comunidad internacional y cumpla con los acuerdos establecidos en el Tratado Antártico de 1959.

Según fuentes consultadas, este traspaso se produjo con rapidez, en medio de una crisis logística y operativa que afecta al Programa Antártico. La falta de recursos, la sobrecarga operativa y el deterioro de infraestructura clave han puesto en evidencia las debilidades de la gestión. Incluso, se ha mencionado que el Comando Conjunto Antártico está “desfinanciado”, lo que ha generado dificultades para la realización de tareas fundamentales, como el apoyo a las bases científicas.

Además, algunos especialistas señalaron fallas en la logística aérea y marítima, mencionando problemas mecánicos en aeronaves y el mal estado de las pistas de aterrizaje en bases como Río Grande y Marambio, lo que obligó a cancelar operaciones y reprogramar vuelos esenciales para las investigaciones científicas.

Desde el ámbito científico, se considera que la única forma de mantener la presencia argentina en la Antártida es a través de un enfoque centrado en la ciencia. La investigación en el continente blanco es crucial para la Argentina no solo en términos de prestigio internacional, sino también para seguir cumpliendo con los compromisos adquiridos en el Tratado Antártico. Este tratado establece que las actividades en la Antártida deben ser exclusivamente pacíficas y científicas, lo que permite a los países con bases en el continente justificar su presencia ante la comunidad global.

El debate sobre el futuro de la política antártica argentina está en pleno auge. Por un lado, se encuentra la importancia histórica de la ciencia en el continente blanco, que ha sido el motor de la presencia argentina durante más de un siglo. Por otro, se plantea el desafío de conciliar la seguridad y la defensa nacional con los compromisos internacionales y el respeto al Tratado Antártico.

En este contexto, la comunidad científica, diplomática y militar sigue de cerca los pasos del gobierno, ya que lo que suceda en los próximos meses podría definir el rumbo de Argentina en la Antártida para las próximas décadas.

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