
Patricio Cornejo cuestionó a la ANPyN: “Los damnificados terminan siendo el destino turístico”
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La situación del puerto de Ushuaia continúa generando preocupación entre los sectores vinculados al turismo y la actividad portuaria, especialmente de cara a la próxima temporada de cruceros. El cierre del muelle de catamaranes, el traslado de embarcaciones al muelle comercial y la falta de diálogo con la intervención nacional aparecen entre los principales cuestionamientos.
El presidente de la Cámara de Turismo de Ushuaia, Patricio Cornejo, cuestionó la gestión de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) y sostuvo que la falta de respuestas está generando dificultades concretas para quienes desarrollan actividades vinculadas al puerto.
Cornejo señaló que la relación con la intervención nacional se modificó respecto de los primeros meses, cuando existía un interlocutor con quien podían plantearse y resolver cuestiones operativas.
Según explicó, esa dinámica cambió después de la última temporada de cruceros. “Cambiaron y se empezaron a manejar de esta forma”, sostuvo, para luego ser contundente respecto de la situación actual: “Está mal lo que están haciendo”.
Uno de los principales reclamos está relacionado con el cierre del muelle de catamaranes, luego de una rotura.
Desde la Cámara consideran que podría haberse implementado una solución provisoria para mantener la actividad mientras se avanzaba con la reparación definitiva. Sin embargo, se decidió trasladar las embarcaciones al muelle comercial, una medida que, según Cornejo, afecta a los operadores locales y agrega presión sobre un espacio que deberá afrontar la próxima temporada de cruceros.
La Cámara de Turismo conformó una subcomisión específica para abordar la situación portuaria, integrada por agencias marítimas y operadores locales como Rumbo Sur, Tolkeyén y Canoero. El objetivo es buscar alternativas y canalizar los reclamos ante la intervención. Sobre el traslado de los catamaranes al muelle comercial, Cornejo fue categórico: “Es una locura”.
El dirigente aseguró que, pese a las gestiones realizadas, todavía no consiguieron una solución para el problema.
Cornejo recordó que, al comienzo de la intervención, existía un canal de comunicación que permitía abordar los problemas cotidianos de la actividad. Tras la asunción de Polizzi, mantuvieron una reunión en la que se planteó la posibilidad de realizar encuentros mensuales con la Cámara de Turismo para analizar los inconvenientes que surgieran en la operatoria local.
Sin embargo, según afirmó el dirigente, ese esquema nunca llegó a consolidarse: “Polizzi hasta ahora no nos ha contestado, no nos ha dado soluciones”, sostuvo Cornejo.
Además, explicó que actualmente muchas de las respuestas dependen de consultas que deben realizarse directamente en Buenos Aires, lo que dificulta resolver situaciones que requieren respuestas rápidas y específicas para el funcionamiento del puerto de Ushuaia.
A las dificultades operativas actuales se suma la preocupación por la próxima temporada de cruceros. Patricio Cornejo aclaró que es necesario diferenciar los problemas de infraestructura y funcionamiento del puerto de los factores que podrían llevar a los armadores a modificar sus recaladas.
Según la información que recibió la Cámara a través de las agencias marítimas, la situación de seguridad física del muelle no aparece actualmente como el principal motivo para que los cruceros dejen de operar en Ushuaia.
Sin embargo, existen otros factores que generan inquietud entre las empresas vinculadas a la actividad.
De acuerdo con lo informado por la intervención, la obra de defensas del puerto se encontraba próxima a ser adjudicada y los trabajos comenzarían una vez finalizada la veda invernal.
Pero durante la temporada se prevé que algunos puestos permanezcan cerrados. Cornejo señaló que los puestos 3 y 5 quedarían fuera de operación, lo que reduciría el espacio disponible y podría hacer más compleja la operatoria de los grandes buques durante los meses de mayor actividad.
En un puerto que recibe una importante cantidad de cruceros, cualquier reducción en la disponibilidad de posiciones genera preocupación entre los operadores turísticos.
Uno de los elementos que mayor preocupación habría generado entre los armadores fue una carta enviada en inglés por 140 trabajadores de la Dirección Provincial de Puertos (DPP) que quedaron fuera de la intervención.
En el documento se advertía sobre posibles medidas que podrían impedir la operatoria si el conflicto continuaba. Cornejo explicó que la información recibida por las agencias marítimas reflejó especialmente esa amenaza: “El mayor ruido ha sido esta amenaza de que se va a cortar la calle y no nos van a dejar operar”.
Para el sector turístico, el riesgo no se limita a una disputa administrativa o política. Cualquier medida que afecte el ingreso o la salida de cruceros podría tener consecuencias sobre agencias, excursiones, gastronomía, transporte y otros servicios vinculados al turismo.
El conflicto también quedó atravesado por las diferencias entre la DPP, el Gobierno provincial y la ANPyN. Cornejo explicó que su posición surge de las reuniones que mantuvo con representantes de la agencia nacional y también con el gobernador y la vicegobernadora.
A partir de esos encuentros, consideró que ninguna de las partes logró destrabar la situación.
En ese contexto, describió el escenario con una expresión contundente: “Parece una pelea de perros en la cual los damnificados terminan siendo el destino turístico”.
La Cámara entiende que, si el enfrentamiento continúa, el impacto podría extenderse más allá del ámbito portuario y alcanzar a todo el entramado turístico de Ushuaia.
El presidente de la Cámara de Turismo también cuestionó la falta de comunicación de la intervención nacional con instituciones, trabajadores y medios de comunicación de Tierra del Fuego.
Según Cornejo, esta modalidad comenzó a profundizarse luego de la última temporada de cruceros: “Se empezaron a manejar de esta forma y está mal”, reiteró.
La preocupación central del sector es que la falta de diálogo y de respuestas termine generando un escenario de incertidumbre justo cuando el destino se prepara para recibir nuevamente a miles de pasajeros de cruceros.
Mientras continúan los reclamos por el funcionamiento del muelle de catamaranes, las obras de infraestructura y la disponibilidad de puestos, el sector turístico reclama previsibilidad y coordinación para garantizar la próxima temporada.
Para los operadores, Ushuaia no puede quedar expuesta a conflictos institucionales que terminen afectando su principal actividad turística.
El desafío inmediato será encontrar un canal de diálogo que permita resolver los problemas operativos antes del inicio de la temporada y evitar que las diferencias entre los organismos involucrados terminen afectando la imagen y competitividad de Ushuaia como destino internacional de cruceros.


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