
“Lo que se habla del famoso mundo Boca, es así”: Leonardo Contreras, el riograndense que forma jugadores
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Leonardo Contreras atraviesa una de las experiencias más importantes de su carrera deportiva. El fueguino, vinculado durante años al futsal, el periodismo y la comunicación deportiva, actualmente forma parte de la estructura de Boca Juniors, donde se desempeña como director técnico de una categoría juvenil.
En una entrevista brindada al programa “La Cuna del Futsal”, emitido por TV Pública Fueguina, desde Buenos Aires, Contreras repasó el camino que lo llevó desde Río Grande hasta uno de los clubes más importantes del país y contó en primera persona cómo fue adaptarse a una nueva ciudad, asumir una responsabilidad deportiva y acompañar a jóvenes fueguinos que también llegaron al fútbol de salón porteño.
Su historia combina formación, comunicación, periodismo deportivo y dirección técnica. Realizó el curso de Director Técnico de Fútbol en Buenos Aires y, paralelamente, comenzó a relacionarse con el futsal desde la cobertura periodística, la fotografía y el seguimiento de eventos deportivos.
Su recorrido también incluye su trabajo en Pasión Futsal, reconocido sitio especializado en la disciplina, donde participó de coberturas nacionales e internacionales. Entre ellas se encuentra el Mundial de Futsal de Colombia 2016, torneo en el que la Selección Argentina consiguió el primer título mundial de su historia. Además, Contreras fue uno de los impulsores, junto a Daniel Heredia, del medio deportivo Minuto Final, profundizando así un perfil que combina la pasión por el deporte con la comunicación.
Hoy, esa trayectoria lo encuentra en otro lugar: dentro de la cancha y al frente de un grupo de jóvenes jugadores en Boca Juniors.
El desembarco en Buenos Aires no fue producto de un proceso extenso. Según contó Contreras, la posibilidad apareció en febrero, cuando cuatro jóvenes fueguinos llegaron a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para incorporarse a Boca: Lisandro Velázquez, Benjamín López, Fran Contreras y Facu Godoy.
La necesidad de acompañar a los menores de edad por cuestiones legales terminó abriendo una puerta que rápidamente se transformó en una oportunidad profesional: “Fue todo muy rápido. Sinceramente, no me lo esperaba. Y en febrero me llegó la propuesta, porque este año vinieron cuatro chicos a jugar a la Ciudad de Buenos Aires".
La propuesta requería una decisión inmediata. Contreras explicó que no hubo demasiado tiempo para analizar el cambio y que, luego de hablarlo brevemente con su familia, decidió aceptar el desafío: “En esa vorágine, en esa rapidez, no lo pensé tanto porque, sinceramente, no hubo mucho tiempo. Lo hablé muy poquito con mis viejos y les dije que me iba para allá".
La determinación implicó dejar temporalmente Río Grande, acomodar cuestiones personales y trasladarse a Buenos Aires. Todo ocurrió en apenas diez días: “Este año, al menos, me voy para allá. Quiero tener la experiencia, quiero poder vivirlo, y dije que sí. Acomodé algunas cuestiones en Río Grande, y desde que dije que sí hasta que me instalé en Buenos Aires, pasaron diez días", señaló.
Contreras recordó que llegó a Buenos Aires y que apenas unas horas después se presentó en Boca. La pretemporada ya había comenzado, por lo que su incorporación se produjo sobre un proyecto que estaba en marcha: “A fines de febrero estaba acá y así como llegué, arrancó el año. Me acuerdo que llegué un viernes de madrugada, el viernes a la mañana me presenté en el club".
Su trabajo comenzó junto al técnico y al profesor que ya formaban parte del proyecto de la categoría, en una estructura que le permitió incorporarse rápidamente a la dinámica cotidiana del club: “Yo me sumé al proyecto, a la quinta división de Boca, junto al técnico, al profe que ya estaba, que vino también de Colombia, que se llama Richard. Así que, ahí mismo, ese día a la tarde ya comencé a trabajar en el club".
Uno de los aspectos centrales de la experiencia de Contreras en Boca tiene que ver con la formación de los juveniles. Según explicó, si bien la competencia y los resultados forman parte de la actividad, el objetivo principal de las categorías formativas es preparar jugadores para los niveles superiores: “No hay una bajada de línea tan estricta. Sí uno va viendo, estando acá, quizás lo que trabaja la primera división, lo que trabaja en tercera y cuarta, que tienen a los mismos profesores. A partir de ahí, uno también va trabajando y pensando en eso", precisó.
En ese sentido, remarcó que la prioridad está puesta en brindar herramientas para que los jugadores puedan continuar avanzando dentro de la estructura del club: “La idea es, más allá de algún resultado deportivo, que, por supuesto, todos entrenamos y una vez que estás acá, la competencia es tremenda y todos queremos ganar, más allá de eso, siempre la idea es formar jugadores pensando en que lleguen a primera división".
Contreras también puso en perspectiva la dificultad que representa alcanzar el máximo nivel: “El camino es larguísimo y, realmente, llegan muy poquitos. Pero la base y la idea principal es poder formar jugadores para darles herramientas hoy para los que el año que viene les toque jugar en cuarta y suban de categoría, tengan las herramientas necesarias para hacerlo", explicó.
La libertad para trabajar es otro de los aspectos que destacó de su experiencia: "Junto con mi compañero, me dieron esa libertad de poder trabajar y, a partir de ahí, uno va haciendo".
Más allá de la tarea deportiva, Contreras reconoce que la experiencia tiene una dimensión personal que busca aprovechar al máximo: “Realmente estoy aprendiendo un montón. Este año siempre dije que lo quiero disfrutar, lo quiero vivir desde adentro. Es impresionante lo que se vive acá en el día a día".
La ropa del club, los entrenamientos, los partidos y la convivencia cotidiana forman parte de una experiencia que, según explicó, puede llegar a naturalizarse con el tiempo: “En ese día a día y en esa rutina, uno por ahí trata de no caer en eso, porque, por ahí, cuando lo haces de esa manera, quizás, no digo que dejas de disfrutarlo, pero normalizás algo que quizás no es normal, que haya sido de esta manera, que haya surgido así".
Por eso, para Contreras, uno de los objetivos personales de este año es vivir la experiencia sin perder la capacidad de asombro: "Lo que se habla muchas veces del famoso mundo Boca, es así. Una vez que estás acá adentro, vas viendo lo que es y lo que significa estar en Boca", reafirmó.
La presencia de Contreras en Buenos Aires tiene además un componente particular: su vínculo con los jóvenes fueguinos que llegaron para incorporarse a Boca. Para ellos, el desafío excede ampliamente lo deportivo. Significa abandonar Río Grande, alejarse de la familia y adaptarse a una ciudad de grandes dimensiones y a la exigencia de una institución de primer nivel.
Contreras considera que el acompañamiento resulta fundamental: “ El apoyo que se brinda es fundamental". En este punto, hizo hincapié en los cuatros jugadores fueguinos que también forman parte del plantel: "Esto en Buenos Aires, salir de Río Grande, uno lo ha pasado y también estar lejos de la familia es complicado, es difícil. Más allá de que ellos acá están jugando y es lo que aman hacer".
La posibilidad de compartir la experiencia con otros fueguinos también funciona como una red de contención: “El hecho de estar los cuatro juntos también genera un poco de esa contención, quizás, porque están juntos, porque están todo el día, porque si tienen que hablar, lo hacen también entre ellos.".
A ese grupo se suma una comunidad más amplia de jugadores provenientes de Tierra del Fuego: "Tuvimos una cena a principio de año y éramos como 15, más o menos, entre Río Grande y Ushuaia. Ellos también tienen ahí un grupo grande de contención, quizás, que están todos en la misma".
El club cuenta además con herramientas destinadas al bienestar de los jóvenes, entre ellas el acompañamiento psicológico: “Tiene una psicóloga y cada tanto, cada dos semanas o cada 15 días, realizan por ahí alguna reunión donde, justamente, pueden hablar diferentes cuestiones".
Para Contreras, ese aspecto resulta fundamental para acompañar a jugadores que atraviesan cambios importantes a una edad muy temprana: “Me parece que eso también es parte de lo que propone el club, ese acompañamiento, y está buenísimo que sea así".
La velocidad con la que se sucedieron los acontecimientos también fue destacada por el entrenador. En apenas algunos meses, jugadores que llegaron desde Tierra del Fuego comenzaron a tener nuevas oportunidades: “El crecimiento es importante., pasaron muchas cosas en cuatro o cinco meses pasaron muchas cosas. Y creo que eso también es difícil de asimilar".
La adaptación, explicó, no solamente implica acostumbrarse a un nuevo club o a una nueva ciudad, sino también aprender a procesar los cambios personales que ocurren en poco tiempo: “Quizás, para uno que es más grande va tratando de adaptarse un poco mejor, pero al tener una edad y ser tan chico, con 16, 17, 18 años, por ahí muchas cosas al mismo tiempo, cuesta llevarlo al día a día y que no te pase por encima quizás todo lo que va pasando, sumado a que vives en Buenos Aires, a que estás lejos de la familia, de los afectos", indicó.
La contención también aparece dentro del grupo. Para Contreras, compartir la experiencia con compañeros que atraviesan situaciones similares puede ser decisivo: “Sí, vas encontrando en el día a día quizás ese apoyo en la persona que tenés al lado".
Y resumió la importancia de ese acompañamiento desde una mirada que trasciende al rendimiento deportivo: “Me parece que es lo más importante, quizás, y el poder estar bien más allá del juego emocionalmente para atravesar todo lo que va a pasar".
El crecimiento de los jóvenes fueguinos también comenzó a trascender las fronteras de Boca. Contreras contó que Lizando Velázquez y Coco López, incorporados durante este año, fueron convocados a la Selección Argentina Sub-17.: “Sin ir más lejos, hoy debutan en la selección argentina sub-17, los dos llegaron este año en febrero a Buenos Aires y hoy están jugando en la Selección Argentina".
Para el entrenador, estos casos reflejan la velocidad con la que puede avanzar un proyecto deportivo cuando existe acompañamiento y trabajo.
La experiencia de Contreras en Boca también representa un nuevo capítulo en una trayectoria que comenzó en Tierra del Fuego y que fue construyéndose entre distintas facetas del deporte. Del periodismo deportivo y la fotografía a la dirección técnica, pasando por coberturas internacionales y la creación de medios vinculados al futsal, el camino terminó llevándolo a trabajar en una de las estructuras deportivas más importantes del país.
Pero, lejos de asumirlo como algo definitivo, Contreras lo plantea como una experiencia para aprender y disfrutar: “Yo, realmente, estoy aprendiendo un montón", dijo emocionado,
Su llegada a Boca fue rápida, inesperada y casi vertiginosa. En apenas diez días dejó Río Grande y se instaló en Buenos Aires. Meses después, ya no solo acompaña a jóvenes fueguinos, sino que forma parte de un proyecto de formación dentro del club.
Y aunque la rutina pueda convertir lo extraordinario en cotidiano, el entrenador insiste en mantener presente el valor de lo que está viviendo: “Este año siempre dije que lo quiero disfrutar, lo quiero vivir desde adentro", finalizó.
Después de meses intensos en Buenos Aires, su historia sigue teniendo un punto de partida claro: Río Grande, el futsal fueguino y una carrera construida con pasión por el deporte. Ahora, desde Boca Juniors, Contreras atraviesa el desafío de formar a las próximas generaciones mientras construye su propia historia en el corazón del futsal argentino.


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