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title: "El bolsillo sigue ajustado: cae el consumo masivo y crece la racionalidad de los argentinos"
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description: "El consumo masivo cayó 2,7% en junio y acumula un retroceso del 17% desde 2023. Los hogares compran menos, buscan promociones y ajustan gastos."
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date_published: "2026-08-08T12:20:00-03:00"
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  - "Caida de Consumo"
  - "Inflación"
  - "Supermercados"
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# El bolsillo sigue ajustado: cae el consumo masivo y crece la racionalidad de los argentinos

![inflacion supermercado](/download/multimedia.normal.8044f48986986766.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

El [consumo en Argentina](/contenido/94447/que-consumen-los-argentinos-nuevas-formas-de-comprar-y-el-rol-del-quick-commerce)**atraviesa un escenario de contrastes**. Mientras el consumo privado se mantiene en niveles elevados, la venta de productos masivos continúa en retroceso y refleja las dificultades que enfrentan los hogares para sostener su nivel de gasto cotidiano. El fenómeno fue analizado durante el **CtB Summit**, organizado por la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM), donde especialistas advirtieron que la evolución del consumo masivo funciona como uno de los principales indicadores del **humor social**.

Según datos de **Scentia**, el consumo privado alcanza unos **u$s500.000 millones** y se distribuye en un 55% correspondiente a bienes y un 45% a servicios. Dentro de ese universo, el consumo masivo representa unos **u$s33.500 millones**, equivalente al **7% del consumo privado y al 5% del PBI**.

Sin embargo, la evolución del consumo cotidiano muestra una tendencia diferente. El consumo masivo cerró junio **2,7% por debajo del mismo mes de 2025** y se ubicó **17% por debajo de enero de 2023**, siempre medido en volumen. Para Osvaldo del Río, titular de Scentia, este segmento es especialmente relevante porque **“el consumo masivo es lo más sensible, es lo que más cambia el humor social de las personas y hay que considerarlo en un período electoral”**.

La baja de la inflación todavía no logró traducirse en una recuperación sostenida de las compras. Los hogares continúan bajo presión y profundizaron estrategias para administrar sus ingresos, con una mayor prioridad sobre productos esenciales, reducción del tamaño de las compras y una evaluación más detallada de cada gasto.

Guillermo Oliveto, fundador y CEO de la consultora W, definió el escenario al señalar que **“la caída del consumo es un tema de todos”**, y remarcó que el ajuste alcanza incluso a los sectores de mayores ingresos. En ese segmento, el deterioro se percibe tanto en los gastos de esparcimiento como en la situación de las empresas, que comenzaron a reducir costos y, en algunos casos, personal. En ese contexto, resumió el comportamiento de los hogares con cuatro conceptos: **“Limitación, restricción, ajuste, recorte; está muy difícil para todos”**.

La situación del empleo y los ingresos aparece como uno de los principales condicionantes para la recuperación del consumo. Según los datos mencionados durante el encuentro, durante la actual gestión se perdieron **más de 235.000 empleos**, mientras que el salario registrado se encuentra por debajo del nivel de noviembre de 2023.

El salario promedio acumula una caída real del **8,7%** respecto de noviembre de 2023. La pérdida es mayor entre los empleados públicos, con un retroceso del **17,8%**, mientras que entre los trabajadores privados alcanza el **3,7% hasta julio**. A esto se suma que el ingreso disponible de los hogares se encuentra **38% por debajo del nivel de 2017**, según datos de Ecolatina citados por Oliveto.

Otro factor que limita la capacidad de consumo es el **endeudamiento para afrontar gastos corrientes**. De acuerdo con datos de Aurelio, el 59% de los encuestados afirmó tener deudas. Apenas el 17% aseguró estar al día, mientras que el 27% se encuentra parcialmente moroso y otro 15% registra demoras importantes en sus pagos.

La presión sobre los ingresos también modificó los hábitos de compra. Los consumidores dejaron atrás buena parte de la lógica de compra por impulso y comenzaron a analizar cada decisión con mayor detenimiento. La compra pasó de responder a **“lo que quiero”** a convertirse en **“lo que puedo comprar, pero tratando de comprar bien”**.

En la práctica, esto se traduce en una mayor búsqueda de promociones, comparación de precios, cambios de marcas y elección de productos en función de la relación entre precio y calidad. Las familias también reducen la frecuencia de compra, optan por formatos que requieren un menor desembolso y recurren con mayor frecuencia a comercios de cercanía.

Los datos de **NielsenIQ** reflejan este comportamiento: el **54% de las categorías migró hacia formatos de menor desembolso**, mientras que el **34% de las ventas de consumo masivo se realiza bajo promociones**. Los consumidores también recurren cada vez más a marcas económicas y canales alternativos para sostener sus niveles de consumo.

El panorama de las categorías también muestra una fuerte contracción. Según **Kantar**, apenas el **11% de las categorías de consumo masivo se encuentra en expansión**, mientras que el **44% registra una contracción sostenida** tanto en el último año como en el trimestre más reciente.

En paralelo, el canal digital aparece como una de las pocas excepciones dentro del mercado. Las ventas a través de este canal crecieron **41%**, aunque todavía representan apenas el **3% del consumo masivo en volumen**. Por esa razón, su crecimiento no alcanza para compensar la caída general del consumo.

Los especialistas señalaron además que el comportamiento de los hogares está cambiando de manera estructural. Las familias ya no organizan sus compras únicamente por categorías, sino en función de las necesidades que buscan resolver. En ese contexto, ganan importancia las decisiones relacionadas con el **bienestar, el autocuidado y los productos que ofrecen beneficios funcionales claros**.

De cara a los próximos meses, las consultoras consideraron que el consumo podría comenzar a mostrar una desaceleración en su ritmo de caída si la inflación continúa bajando. Del Río sostuvo que existe la posibilidad de que el año termine con una evolución menos negativa e incluso con un resultado levemente positivo si continúa la desaceleración de los precios.

El especialista consideró que, aunque los ingresos no se recuperen rápidamente, una menor percepción del impacto de los aumentos puede mejorar las expectativas de los consumidores y modificar su comportamiento. En ese sentido, afirmó que **“con que la gente tenga la sensación de que el avance de los precios empieza a ser menos impactante, gana cierta confianza y le cambia el humor”**.

Oliveto también planteó que los salarios podrían mejorar, aunque advirtió que se trataría de un proceso gradual: **“Todo lo que pase de acá en adelante va a ser muy lento”**.

En este escenario, las empresas enfrentan un consumidor mucho más racional y selectivo. La mayor apertura comercial, el regreso de marcas internacionales y el crecimiento de nuevos canales de venta obligan a revisar estrategias, portafolios e innovación.

Así, mientras el **consumo privado** muestra niveles elevados, el comportamiento del **consumo masivo** ofrece una lectura diferente de la economía cotidiana. Las familias compran menos, comparan más, buscan promociones y ajustan sus decisiones a un presupuesto que continúa condicionado por la evolución de los salarios, el empleo y el endeudamiento. Para los especialistas, esta brecha convierte al consumo masivo en un indicador clave para comprender no solo la evolución de la economía, sino también **el humor social de los argentinos**.

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