Murió la “Abuela lalala”: conmoción por la muerte de Cristina Mariscotti, símbolo del Mundial

Tenía 79 años y se había vuelto viral durante los festejos del Mundial Qatar 2022. Su historia emocionó a miles de argentinos.
INTERÉS GENERAL23/03/202619640 Noticias19640 Noticias

Abuela lalala

La muerte de Cristina Mariscotti, conocida popularmente como la “Abuela lalala”, generó un fuerte impacto en el barrio porteño de Liniers y en miles de argentinos que la recordaban como una de las postales más emotivas del Mundial de Qatar 2022.

Aunque su fallecimiento ocurrió a comienzos de marzo, la noticia trascendió en los últimos días. Según su entorno, la familia decidió mantener la información en reserva durante el duelo inicial.

Cristina se convirtió en un fenómeno viral en diciembre de 2022, cuando un video la mostró bailando envuelta en la bandera argentina en medio de los festejos por la consagración de la Selección. Rodeada de jóvenes, su figura quedó asociada al canto que se hizo popular en ese momento: “¡Abuela, lalalalalá!”. Desde entonces, pasó a ser un símbolo espontáneo de la alegría colectiva.

Vecina de toda la vida de Liniers, había nacido en Almagro en 1946 y, aunque no tenía nietos, el cariño popular la transformó en “la abuela de todos”. Fanática de Boca Juniors, muy vinculada a la parroquia San Enrique y amante de la radio, mantenía una activa participación en la vida cultural del barrio.

En el Taller de Radio del centro cultural Elías Castelnuovo compartía sus historias y hasta sus cábalas futboleras. Allí reveló que evitaba ver los partidos de la Selección para no “mufarla” y expresó su admiración por Lionel Messi.

Su vida también tuvo momentos difíciles. En julio de 2024 fue víctima de un violento robo en su casa, donde además de sufrir agresiones, perdió sus ahorros, situación que generó preocupación en su entorno.

En los meses previos a su fallecimiento, su salud se deterioró notablemente. Fue internada en el Hospital Santojanni por una insuficiencia cardíaca y finalmente murió a los 79 años.

Su despedida dejó un profundo pesar en la comunidad. Desde la parroquia del barrio la recordaron con una misa en su honor, destacando su alegría y cercanía con los vecinos.

La “Abuela lalala” quedó inmortalizada en una imagen simple pero poderosa: bailando con la bandera argentina y transmitiendo felicidad. Sin buscarlo, se convirtió en un símbolo del espíritu popular durante uno de los momentos más importantes del país.

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